Una anomalía de temperatura en el océano y cambios en la dinámica atmosférica han fortalecido las lluvias en Ecuador durante febrero y lo que va de marzo de 2026.
Aunque el calentamiento se concentra frente a las costas de Ecuador y Perú, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) señala que no corresponde a un fenómeno de El Niño.
Las intensas lluvias registradas en la región Litoral durante las últimas semanas responden a una combinación de factores oceánicos y atmosféricos que han reforzado la actual estación invernal.
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Calentamiento inusual del mar y dinámica atmosférica
Así lo explicó el capitán de navío Santiago Coral Carrillo, coordinador de Asuntos Oceanográficos del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar), quien detalló que desde febrero se mantiene un calentamiento inusual en la superficie del mar frente a las costas de Ecuador y Perú.
Según Coral, en esta época del año la temperatura del mar suele ubicarse alrededor de los 26 grados centígrados; sin embargo, recientemente se han registrado valores de entre 27 y 27,2 grados.
“Existe un calentamiento inusual, una anomalía de aproximadamente un grado centígrado. Esto es producto de ondas de calor que han llegado desde el Pacífico Central”, indicó.
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A este escenario se suma la dinámica atmosférica. El oficial explicó que la Zona de Convergencia Intertropical -un cinturón de bajas presiones caracterizado por abundante nubosidad y humedad- se desplazó ligeramente hacia el sur.
La interacción entre esta condición atmosférica y el calentamiento del océano incrementa la evaporación y favorece la formación de precipitaciones más intensas.
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“Esta sincronización entre factores meteorológicos y oceanográficos produce una mayor evaporación y, consecuentemente, más lluvias, generando un invierno fuerte”, señaló.
Diferencia entre calentamiento local y fenómeno de El Niño
El especialista aclaró que el incremento de la temperatura del mar observado en febrero corresponde a un calentamiento localizado frente a las costas de Ecuador y Perú. Esta situación difiere de un fenómeno de El Niño.
“Estamos hablando de un calentamiento local. Se observa únicamente en los primeros metros de la superficie del mar. Un fenómeno de El Niño implica un calentamiento más energético y de mayor escala, que afecta una columna de agua más profunda”, explicó.
Agregó que este tipo de evento climático suele originarse en el Pacífico central tropical y avanzar hacia las costas de Sudamérica, generalmente entre octubre y noviembre.
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Actualmente, el sistema se mantiene bajo observación mediante los indicadores que monitorean las temperaturas en distintas zonas del Pacífico ecuatorial.
“Cualquier efecto significativo de El Niño se esperaría para finales de este año y comienzos del siguiente”, afirmó Coral, al advertir que el monitoreo se mantiene constante debido a los posibles impactos que tendría un evento global combinado con una temporada invernal intensa.
Impacto en las precipitaciones y pronóstico
Las precipitaciones registradas durante febrero superaron sus límites promedio en casi todas las provincias de la Costa, con excepción de Manabí, aunque también ha experimentado severas afectaciones. En marzo, las cifras también muestran acumulados elevados.
En los primeros diez días del mes, Esmeraldas ya sobrepasó el promedio mensual de lluvias, mientras que en Manta los valores se aproximan a ese límite.
En La Libertad también se registraron acumulados superiores a lo habitual. En Guayaquil, el promedio mensual se sitúa en 81 milímetros, pero con las precipitaciones registradas durante la noche del martes 10 y la mañana del miércoles 11 el acumulado alcanzaría aproximadamente 120 milímetros.
Según Coral, las condiciones lluviosas se mantendrán hasta finales de marzo. Los picos de intensidad dependerán de factores atmosféricos puntuales, mientras que el componente oceánico continuará con características similares a las actuales.
Transición climática y oleaje en la costa
El especialista indicó que abril marcará el inicio de una etapa de transición, aunque más lenta de lo habitual. Este cambio se relaciona con la activación del anticiclón del Pacífico Sur, un sistema de altas presiones que genera vientos desde la costa hacia el océano.
“Estos vientos favorecen el afloramiento de aguas frías desde el fondo, lo que reduce la temperatura de la superficie del mar y, en consecuencia, disminuyen la evaporación y las lluvias”, explicó.
Aunque este proceso suele comenzar en abril, las condiciones actuales harán que el descenso de la temperatura y de las precipitaciones ocurra de forma gradual.
Además del fuerte temporal, el Inocar ha detectado episodios de oleaje de alta energía asociados a pulsos de mar de fondo provenientes del sur-suroeste.
Estas olas se generan a cientos de kilómetros de distancia y llegan con gran longitud de onda y periodos prolongados.
Según Coral, el oleaje promedio ha superado los dos metros a unos 800 metros de la costa.
Hasta el momento, estos eventos no han coincidido con aguajes -mareas extremadamente altas-, lo que ha evitado inundaciones en zonas como los malecones.
Para el 14 y 15 de marzo se prevé la llegada de un nuevo pulso de oleaje desde el sur-suroeste, que tampoco coincidirá con un aguaje. Esto provocará rompientes más fuertes en las playas y posibles corrientes de resaca.
Ante este escenario, el Inocar recomienda a las autoridades considerar las lluvias persistentes hasta finales de marzo, así como tomar precauciones en carreteras y zonas propensas a aluviones.
Para quienes visiten las playas entre el 14 y el 16 de marzo, se aconseja evitar acercarse al área de rompiente de las olas.
El coordinador advirtió que estas corrientes pueden representar un riesgo, especialmente para niños o personas que se encuentren dentro del mar durante la bajamar.
El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), por su parte, informó que durante marzo de 2026 se prevé que la temporada de lluvias continúe y en ciertos períodos se intensifique.
Según el reporte, el fenómeno se presenta principalmente en la región Litoral y en sectores ubicados entre la Costa y la Sierra.
Bajo este contexto, se esperan lluvias frecuentes, con episodios de intensidad moderada a fuerte y, en algunos casos, tormentas eléctricas, indicó la institución en un comunicado. (I)




