La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, atribuyó al Municipio de Guayaquil y a la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapag) por la contaminación que provoca malos olores en varios sectores del norte de la ciudad.

Además, rechazó los señalamientos del alcalde Aquiles Alvarez, quien ha atribuido el problema a la falta de control luego de un año del retiro de competencias ambientales al cabildo.

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“Hoy un año sin la acreditación y mire los olores”, dijo y aseveró que no hay control adecuado con las descargas industriales. Atribuyó el problema al Ministerio de Ambiente y Energía.

Manzano recordó que, tras auditorías técnicas, se identificaron 105 observaciones al Municipio, lo que derivó en la suspensión de sus competencias ambientales y su traslado a la Prefectura del Guayas.

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Aclaró que esta decisión evitó vacíos de control y se ajustó a lo que establece la normativa. En ese contexto, la ministra fue enfática al referirse a las declaraciones del alcalde.

“Creo que él no sabe mucho de los temas ambientales; es más, no sabe. Si él tiene suspendidas sus competencias, al que le corresponde es al siguiente, la Prefectura. Y si a la Prefectura se le suspenden sus competencias —porque tengo la facultad de hacerlo— sería el ministerio el que asumiría. Pero nosotros hemos estado vigilando”, afirmó.

Manzano sostuvo que la fuente del problema está claramente identificada.

“De hecho, los malos olores vienen justamente de la empresa municipal de agua potable, que no hace controles. Vayan a ver cuando ‘huele tan rico’, entre comillas. Cuando pasamos por la Narcisa de Jesús, eso se huele hasta Samanes, adentro de Guayacanes. Realmente es él el que contamina, pero igual estamos haciendo la auditoría”, señaló.

La ministra explicó que, ante la controversia pública, el ministerio mantiene desde hace varios meses una auditoría a la Prefectura del Guayas para verificar si está cumpliendo adecuadamente con las competencias ambientales que le fueron acreditadas. El objetivo, dijo, es determinar responsabilidades y corregir posibles fallas en los controles.

El alcalde Aquiles Alvarez responde y señala al Gobierno central

Las declaraciones de Manzano responden a los cuestionamientos realizados un día antes por el alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, quien atribuyó la problemática de los malos olores a la pérdida de la acreditación ambiental del Municipio, ocurrida, según dijo, el 15 de enero de 2025.

El alcalde sostuvo que, desde que la competencia pasó a la Prefectura del Guayas, no habría un control efectivo sobre las industrias y sus descargas.

Un año sin la acreditación y mire los olores”, afirmó, al señalar que durante la administración municipal el control se ejecutaba de manera directa y con mejores resultados.

Alvarez aseguró que no se trata de “señalar por señalar”, sino de responder a los reclamos ciudadanos, y calificó la situación como “insostenible”. Advirtió que el Municipio analizará mecanismos de presión para exigir una acción efectiva frente a las descargas industriales, al considerar que el principal afectado es el guayaquileño.

Pidió al Ministerio de Ambiente y Energía que se controle el tema de las descargas industriales.

Emapag alerta sobre descargas industriales

Además, la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil (Emapag) alertó sobre prácticas industriales que están afectando el funcionamiento del sistema de tratamiento de aguas residuales.

La entidad advirtió que la red sanitaria fue diseñada principalmente para descargas domésticas y que el vertido de efluentes industriales sin tratamiento previo, así como el uso excesivo de químicos, está reduciendo la eficiencia de las plantas y agravando la generación de malos olores.

En días pasados, el gerente general de Emapag, David Ortiz, informó que se han identificado alrededor de 90 industrias que no cumplirían con el tratamiento adecuado de sus descargas, lo que provoca sobrecargas en la red sanitaria y dificulta los procesos de depuración.

Durante un recorrido por la planta de tratamiento de aguas residuales Los Merinos, ubicada junto a las lagunas de oxidación Guayacanes-Samanes, explicó que algunos desechos recorren largas distancias dentro de la ciudad antes de llegar a las plantas, intensificando los olores con el calor.

Ortiz también advirtió sobre la presencia de altas concentraciones de tensoactivos, compuestos utilizados en productos de limpieza cuyos niveles, según dijo, triplican la norma internacional, con efectos negativos para la salud y el ambiente.

Emapag señaló que esta situación ya fue puesta en conocimiento de las autoridades nacionales y que se requiere una acción coordinada para corregirla, advirtiendo además que trasladar el tratamiento de descargas industriales al sistema público tendría un impacto económico para la ciudad. (I)