Las lluvias recientes han vuelto a poner en evidencia una problemática recurrente en Guayaquil: la obstrucción de sumideros y alcantarillas por acumulación de desechos.

Aunque la ciudad cuenta con un sistema de drenaje amplio y con cronogramas regulares de mantenimiento, la mala disposición de residuos continúa siendo un detonante clave de las anegaciones que afectan calles, viviendas y comercios.

Obstrucción de sumideros, un problema recurrente

Fernando Cornejo, director de Aseo Cantonal, Mercados y Servicios Especiales, explicó que actualmente existen 101 puntos identificados como zonas inundables en la ciudad, de los cuales 20 son considerados altamente críticos.

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Estos sectores fueron definidos tras un cruce de información histórica levantada por varias dependencias municipales, entre ellas la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), Interagua y la propia Dirección de Aseo.

“Se consolidaron todos esos datos en una sola matriz, lo que nos permite trabajar de manera preventiva”, señaló.

Entre las zonas donde se registra mayor obstrucción de sumideros están sectores cercanos al estero Salado, como la avenida Barcelona, donde la acumulación de agua se agrava cuando coinciden lluvias intensas con marea alta.

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También figuran puntos del norte de la ciudad, como Pascuales y Monte Sinaí, donde el arrastre de material pétreo puede taponar alcantarillas, así como tramos de la avenida Antonio Parra, entre Sauces 3 y Sauces 6, caracterizados por una alta actividad comercial.

En el sur, sectores como la avenida Rumichaca y su intersección con Clemente Ballén también presentan episodios recurrentes de acumulación de agua.

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Identificación de zonas críticas y respuesta municipal

Cornejo detalló que, ante la etapa invernal, el Municipio ha reforzado las acciones de monitoreo y respuesta.

Desde el C5 Guayaquil se realiza vigilancia permanente mediante cámaras para detectar acumulación de basura o problemas en los sumideros.

“Cuando se identifica un punto con presencia de desechos se despacha de inmediato personal operativo. Contamos con alrededor de 800 carretilleros y cuadrillas especializadas para destapar alcantarillas”, indicó.

A esto se suma el uso de hidrolimpiadores, maquinaria pesada y equipos conocidos como “varilleros”, que permiten despejar ductos obstruidos en el menor tiempo posible.

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Según Cornejo, estas acciones han permitido evitar que todos los puntos críticos colapsen de forma simultánea.

En las lluvias recientes, el número de sectores con anegaciones ha variado entre 17 y 24, dependiendo de la intensidad de las precipitaciones, una cifra menor si se compara con eventos anteriores.

Respecto a los residuos encontrados en los sumideros, Cornejo precisó que cerca del 70 % corresponde a desechos de origen comercial, principalmente de restaurantes y locales, mientras que el 30 % restante es basura domiciliaria.

“En la primera lluvia fuerte que tuvimos, el 99 % de las vías anegadas se debió a la mala disposición de residuos. En los eventos posteriores, ese porcentaje se redujo, pero sigue siendo alto”, afirmó.

El impacto en los barrios y la responsabilidad ciudadana

Basura de ciudadanos que no respetan los horarios de recolección. Foto: Carlos Barros

El impacto de esta problemática se siente con fuerza en los barrios.

Durante un recorrido por Sauces 6, uno de los puntos críticos identificados, se observaron esquinas con acumulación de basura, pese a la presencia de personal de Urvaseo que realizaba labores de limpieza en sectores cercanos.

Vecinos atribuyen el problema a la irresponsabilidad de algunos ciudadanos, pues no respetan los horarios de recolección.

“Muchas veces la basura (el personal) sí pasa, pero hay gente que por pereza no la lleva al sitio correcto y la deja en cualquier esquina”, comentó Gabriel Segovia, trabajador del sector.

Recordó que en años anteriores el agua llegó a ingresar a algunas viviendas, una situación que, aunque no se ha repetido con la misma intensidad recientemente, sigue siendo una preocupación latente.

En los exteriores del mercado de Sauces 9, la escena se repite. Comerciantes y transeúntes dejan desechos en la vía pública, lo que termina por saturar los sumideros cercanos en caso de lluvias.

Soledad Córdova, propietaria de una despensa, relató que en varias ocasiones el agua ha ingresado a su negocio.

“La basura la sacan a cualquier hora y la dejan en las veredas. Eso hace que los sumideros se llenen y el agua no tenga por dónde ir”, señaló.

Campañas de concienciación y medidas preventivas

Carteles de zonas propensas a inundaciones, como en la av. Isidro Ayora, frente a Sauces 6 y 8. Foto: José Beltrán

Ante este escenario, el Municipio ha reforzado también las campañas de concienciación ciudadana.

Cornejo explicó que solo en 2025 se socializó información sobre horarios y frecuencias de recolección a cerca de 650.000 personas mediante visitas puerta a puerta.

Además, se informa sobre las sanciones por mala disposición de residuos, cuyas multas van desde $ 90 hasta más de $ 500.

A esto se suman programas educativos en escuelas con actividades lúdicas orientadas a fomentar una cultura de correcta gestión de desechos desde la niñez.

Como parte de las acciones preventivas, la Dirección de Aseo también ha instalado señalética en distintos puntos de la ciudad para advertir sobre zonas inundables.

Carteles de zonas propensas a inundaciones, como en la av. Isidro Ayora, frente a Sauces 8. Foto: José Beltrán

Estos carteles, ubicados a lo largo de Guayaquil, buscan que conductores y peatones identifiquen áreas de riesgo y tomen rutas alternas durante las lluvias.

Mientras las autoridades insisten en que la ciudad cuenta con los recursos y la planificación para enfrentar la temporada invernal, los testimonios ciudadanos reflejan que el éxito de estas medidas depende, en gran parte, de un cambio de comportamiento colectivo.

La basura en las calles no solo afecta la imagen urbana, sino que sigue siendo una de las principales causas de inundaciones que golpean, año tras año, a distintos sectores de Guayaquil. (I)