Han pasado 30 años desde que Víctor Rodríguez Bajaña hizo por primera vez un año viejo en la sala de su casa en las calles 20 y Capitán Nájera, en el suburbio de Guayaquil. Esta sala luego se convirtió en su taller de monigotes, de donde sacaba, ya entonces, el sustento para su familia.

Sin embargo, el instinto competitivo y la visión de Víctor lo llevaron a construir su primer monigote gigante en el Puerto Principal: un Demonio de Tasmania, de 5 metros, en 1995. No contento con eso, cuatro años más tarde creó un Carlitos, de la serie Rugrats, de 7 metros de altura y que podía mover la cabeza.

Desde allí, cada año no ha parado de crear los gigantes de papel que se han convertido en la tradición moderna del Guayaquil popular a finales e inicios de año.

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Él emigró en 2024. Aun así, pese a estar fuera de Ecuador, el legado de Víctor se ve reflejado ahora en el trabajo de sus dos hijos: Víctor y Axel, quienes esta vez crearon la escenografía de la película de Minecraft, que incorpora personajes gigantes en movimientos y detalles realistas.

Justamente ahí fue donde intervino Víctor, quien ahora reside en Estados Unidos por una oportunidad laboral que se le presentó.

Él contó que sus hijos crecieron involucrados en el arte de hacer monigotes que tanto ama. Desde pequeños, ellos estuvieron ligados a la elaboración de los años viejos en su hogar, junto con el resto de su familia.

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Y en estos dos años sin estar en el barrio que lo vio crecer y desarrollarse como uno de los artistas de los gigantes del suburbio pudo ser parte de la idea e incluso de la conformación de los muñecos.

Víctor con su primer hijo, que lleva su mismo nombre, en el 2000, cuando creó el monigote del personaje Sullivan.

“Si usted ve las caras de los muñecos y las manos, yo las mandé de Estados Unidos hace un mes. Para darles más realismo, yo las hice acá con las máquinas con las que trabajo, porque mis hijos ya no se abastecían, porque también trabajan”, explicó.

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Añadió que también envió las luces para darle un toque surrealista a la escenografía.

Víctor recordó que, en su época, él movía los gigantes con motores eléctricos, pero ahora su hijo ha implementado la tecnología de válvulas por compresión de aire que aprendió en la universidad. Esto permite el movimiento de los brazos y el cuerpo de un muñeco de unos 6 metros y la cara de otro de la misma altura.

Ciudadanos visitan escenografía de ‘Minecraft’ en la 20 y Capitán Nájera. Foto: José Beltrán / EL UNIVERSO. Foto: José Beltrán

Mi esperanza es volver a Ecuador y hacer en el suburbio unos monigotes de otro mundo, algo nunca antes visto para Guayaquil. Me da mucha emoción ver que algo que surgió hace 30 años como un oficio de unos cuantos jóvenes ahora está en todo el suburbio, hay una competencia sana de cuáles son los mejores monigotes”, declaró Víctor.

Sobre esta escenografía de Minecraft, Víctor y Axel se muestran orgullosos del trabajo que este año realizaron para compartir con los guayaquileños y los visitantes.

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Ellos dijeron estar contentos y orgullosos de todo lo que les comparte su padre desde Estados Unidos, con tecnología e ideas para que sus creaciones puedan destacar en el suburbio, así como cuando empezaron el sueño de los monigotes gigantes de Guayaquil. (I)