En un tramo de Puerto Santa Ana, cercano a la calle Numa Pompilio Llona de Las Peñas, ciudadanos han manifestado su inquietud por la presencia constante de excremento de garzas en el piso.

Usuarios que acuden a este sitio, cercano de los museos, indicaron que el olor y la apariencia del sitio generan incomodidad al caminar por el sector.

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Marcelo Cordero, quien suele pasar por ese tramo, contó que no ha tenido buenas experiencias. “Por el excremento no tiene un aspecto tan bonito siendo un lugar turístico”, comentó.

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Incluso relató que ha optado por evitar ese sector. “En lo personal evito pasar, porque me ha pasado que me han defecado encima las garzas”, señaló. Según dijo, esta situación le ha ocurrido más de cinco veces.

El ciudadano sugirió que ese espacio sea destinado únicamente para las garzas, con el fin de evitar molestias a quienes visitan el lugar.

Por otro lado, Omaira Moscoso, quien transita con frecuencia por el sitio, consideró que el problema pudo haberse complicado cuando podaron los árboles que estaban en ese punto.

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“Cuando los árboles estaban bien frondosos, el excremento quedaba ahí, entonces no se percibía”, explicó.

Moscoso indicó que ahora las aves permanecen más cerca del suelo y cree que esto se debe a que ya no tienen dónde posarse.

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La ciudadana también coincidió en que ese punto podría destinarse como una pequeña isla para las garzas.

Una opinión similar expresó Alisson Mera, quien pidió que se busque una solución al inconveniente mediante la habilitación de un espacio exclusivo para las aves.

Para evitar que el excremento de aves termine en el suelo y genere problemas de limpieza y salubridad, el ambientalista de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Espol Julián Pérez sugirió la instalación de mantas colectoras bajo los árboles.

Explicó que estas mantas, ubicadas estratégicamente debajo del follaje, funcionarían como recolectoras de heces.

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De esta manera, se evita que los desechos se dispersen en aceras, parques u otras áreas transitadas, dijo.

Pérez enfatizó que este sistema no solo protege el entorno urbano, sino que también reduce la frecuencia de limpieza en estos espacios, lo que se traduce en un ahorro de agua y energía para los municipios.

“Es un modelo de protección de aves, recolección de las heces y disminución del número de limpiezas que se deben hacer en la zona, por lo que se ahorra agua y energía”, explicó Pérez.

Un ambientalista propone implementar mantas recolectoras de excremento debajo de los árboles para evitar el malestar. Foto: José Beltrán

Además, contó que el excremento recolectado no se desperdicia. Puede ser aprovechado como insumo orgánico al mezclarse con el humus producido en viveros, dando lugar a un abono enriquecido.

De manera periódica, personal a cargo de la limpieza de Puerto Santa Ana se encarga del aseo de dicha área.

Años atrás, en la zona se ubicaba un mayor número de bancas para la contemplación del río, sin embargo, varias han sido removidas. (I)