Por: Melissa Moreno

Con un celular en mano o corriendo a las tiendas a ubicar recargas ilimitadas de $1 en sus teléfonos antes de que se inicien las clases, o perder materias a causa de que la recarga se terminó rápido. Los padres se desesperan al ver a sus hijos desorientarse de sus clases. Esta situación la padecen cientos de niños y niñas que no cuentan con internet y aparatos electrónicos para poder educarse en casa. Es una realidad que se observa en Monte Sinaí, coop. Los Juanes, noroeste de Guayaquil.

Los padres de familia no cuentan con un trabajo estable y sueldo fijo que los ayude comprando los implementos didácticos para sus hijos; solo les alcanza para la comida y algunas cosas personales para su día a día. Esta realidad se da en momentos en que los miembros del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional anunciaron este jueves 20 de mayo que las clases en todo el país se mantendrán de manera virtual, por la pandemia del COVID-19, y no se dará paso a las semipresenciales que habían sido aprobadas meses atrás en planteles rurales y privados en diversas provincias.

“Todo estará supeditado a que las nuevas autoridades tomen decisiones, pero el mensaje es que no se pueden soltar las medidas”, dijo el capitán Juan Zapata, presidente del COE nacional, que citó que los informes médicos dan cuenta de que los niños también son afectados por el COVID-19.

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Los Juanes es prácticamente uno de los puntos más alejados al oeste de la vía Perimetral, donde, junto a otros asentamientos, viven unos 150.000 habitantes. Estas familias se desplazan diariamente a tiendas porque dicen que las recargas móviles para sus celulares son una necesidad educativa.

En casas de madera y cañas viven algunos de estos infantes, con su espíritu superior de estudiar y ser buenos profesionales en el futuro. Ellos, con edades de entre 11 y 15 años, se quejan porque no tienen más aparatos electrónicos para enviar sus deberes y esto les ha causado problemas con sus docentes; además, extrañan estar en sus escuelas presencialmente, ya que era más fácil mandar sus obligaciones y aprendían mejor.

Jair Boris, de 11 años, comenta que le resulta difícil enviar los deberes a su maestra, ya que solo recibe clases por el celular de su mamá y al realizar sus trabajos se los envía por la red social WhatsApp, y en ninguna otra aplicación, porque en su celular tiene problemas de descarga. Para él y su mamá es dificultoso manejar algunas herramientas didácticas que hoy en día se utilizan.

Asimismo, Samuel Cisneros, de 13 años, recarga $ 1 cada día. “En algunas ocasiones no tengo el dólar para estudiar y pierdo mis clases”, explicó. Recibe su educación en el celular de la mamá.

Algunas mamás se sacrifican dejando sus quehaceres para explicar las tareas a sus hijos; en otros casos, los envian a una provincia distinta para que se eduquen.

Este es el caso de Graciela Pérez, madre de tres niños, que tiene que prestar el dispositivo a su familiar para que su hija de 15 años se pueda educar, dado que está cursando su último año de primaria y ha optado por enviarla donde su pariente para que se instruya.

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También tiene que explicarle a su hijo pequeño mediante su propio celular las tareas que le envía su profesora, que algunas veces no entiende. Todos los días ubica recargas para tener internet. Ella trabaja lavando ropa en casas cuando la solicitan.

Vecinos de las personas que tienen esta dificultad con sus hijos les comparten internet para que los infantes se eduquen. Un acto de solidaridad que se percibe en este sector.

Padres exigen al Municipio que no se olvide de las personas que viven en sitios deprimidos, porque necesitan ayuda de ellos para que sus hijos tengan una educación de calidad.

Génesis Villamar es una niña inteligente con ganas de superarse y ser un ejemplo para sus hermanas menores. Su mamá comenta que siempre ha sido buena alumna y responsable en sus obligaciones escolares, pero la única dificultad es que no cuenta con los recursos necesarios para que entienda mejor las materias, solo tiene un celular con el que le resulta muy difícil concentrarse y enviar sus deberes.

Melany, mediante un celular estudia junto a su mamá. Foto: José Beltrán

En otras familias hay algunos niños que no tienen la oportunidad de estudiar debido a la falta de tecnología, la cual exige gastos constantes.

El Municipio, a través de Desarrollo, Acción Social y Educación (DASE), anunció la semana pasada que entregará tabletas a 122.000 estudiantes de escuelas fiscales y fiscomisionales de la urbe porteña de forma gratuita, incluso con acceso a internet y programas educativos. Ese aporte, según las madres de Los Juanes, sería la mejor ayuda. (I)