Antes de que comenzara el acto formal, los pasillos del auditorio Arquitecto Alfonso Correa Rodas ya estaban ocupados por mesas con prototipos, cartas, frascos y muestras.
Estudiantes explicaban sus proyectos mientras docentes y autoridades recorrían los estands instalados en la Universidad de Guayaquil.
En ese escenario, la ministra de Educación, Gilda Alcívar García, entregó el certificado que reconoce al Centro de Emprendimiento Innovug como incubadora acreditada, luego de cumplir los requisitos establecidos en el reglamento nacional para espacios de innovación y transferencia tecnológica.
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El documento fue recibido por la vicerrectora Sofía Lovato Torres, quien afirmó que los proyectos expuestos reflejan constancia y trabajo sostenido.
“Somos investigadores innatos y en la formación profesional debemos tener esa responsabilidad social que aporte al aparato productivo, económico y social”, expresó.
Antes de subir al escenario, la ministra conversó con varios estudiantes. Luego, ante el auditorio lleno, sostuvo que el proceso de acreditación “no es un trámite administrativo; es un ejercicio de rigor técnico”, y explicó que integrarse al registro oficial implica cumplir parámetros verificables en lo operativo, financiero y administrativo.
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Entre los emprendimientos presentados estuvo el de Joseph Caicedo Silva, estudiante de Ingeniería Industrial, quien desarrolló briquetas ecológicas a partir de cáscara de coco.
“Es convertir un problema real en una solución sostenible”, dijo al detallar que su producto genera menos humo y residuos frente al carbón tradicional.
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Desde la Facultad de Filosofía, Anthony Tibán mostró Explora EC, un juego de mesa con realidad aumentada desarrollado en Unity. Las cartas, al ser escaneadas, proyectan figuras en 3D relacionadas con cultura ecuatoriana.
“La idea es que, mientras juegan, aprendan. Muchas veces se pierde el conocimiento sobre personajes o historia del país”, explicó.
El proyecto cuenta actualmente con un primer prototipo y sus creadores trabajan en ampliar el mazo de cartas y optimizar el software para su funcionamiento en dispositivos móviles y computadoras.
En Ciencias Químicas, Daniela Rivera presentó un suplemento en gomitas a base de extracto de valeriana, orientado a personas con dificultades para dormir. “No es un medicamento; es un suplemento natural”, aclaró, y señaló que buscan perfeccionar el proceso para avanzar hacia su comercialización.
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Otra estudiante exhibió un rubor con componentes orgánicos pensado para pieles sensibles. El producto se encuentra en fase de ajustes en pigmentación y estabilidad, mientras reciben orientación sobre formulación, presentación y educación financiera.
Los equipos que forman parte del proceso iniciarán el 2 de marzo la etapa de optimización dentro de la incubadora. Según explicaron, recibirán acompañamiento técnico especializado para pulir sus prototipos, mejorar estructura, evaluar viabilidad y analizar posibles vías de registro o comercialización.
Con la entrega del certificado, Innovug queda formalmente reconocida como incubadora acreditada. En el auditorio, los aplausos cerraron la jornada, mientras los estudiantes regresaban a sus mesas para seguir mostrando sus proyectos, ahora con una nueva etapa por delante. (I)






