Un nuevo programa de atención de personas con consumo problemático de sustancias se habilitó dentro del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia de Guayaquil (JBG), ubicada en el norte de la urbe.

Este nuevo espacio es el ambulatorio intensivo, una modalidad intermedia que busca cubrir el vacío existente entre la atención ambulatoria y el tratamiento residencial (internamiento).

El programa se concibió como una forma de fortalecer la adherencia de usuarios al tratamiento, reducir el riesgo de recaídas y promover cambios más sostenibles a largo plazo. Dentro del Neurociencias tiene su propio espacio habilitado con una amplia sala y cuartos en los que se brindará la atención por parte de los profesionales.

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Diana Murillo, psicóloga clínica y jefa de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA), que funciona desde el 2010, explicó que este servicio responde a un modelo de atención escalonado. La idea es brindar atención en diferentes niveles de complejidad.

Hasta el momento, la atención se dividía principalmente en dos extremos: el ambulatorio tradicional, con consultas espaciadas, y el residencial, que implica un internamiento.

El nuevo programa apunta a quienes no encajan en ninguno de estos niveles. El ambulatorio intensivo está dirigido a personas que aún conservan vínculos familiares, laborales o académicos, y cuentan con una red de apoyo que les permita sostener el tratamiento sin salir de su entorno.

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“Hay pacientes que no necesitan ser internados, pero tampoco les es suficiente una consulta ocasional. Requieren un espacio más estructurado, con seguimiento constante, sin dejar su entorno”, explicó Murillo.

Para llegar a este programa, que se concibe como un eslabón dentro de la cadena de atenciones que ofrece el instituto para la problemática de adicciones, el usuario debe pasar por una evaluación que determine el nivel de afectación y la intervención más adecuada.

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El funcionamiento del programa

El programa, que se inauguró este 18 de marzo, funcionará de lunes a viernes de 08:00 a 14:00. La asistencia mínima de los pacientes será de tres veces por semana.

Durante ese tiempo, los usuarios participan en un esquema estructurado de terapias que incluye atención psicológica, psiquiátrica, terapia familiar, trabajo social, terapia ocupacional y acompañamiento de un operador vivencial, quien es una persona en proceso de recuperación que comparte su historia.

Además, se incorporan actividades complementarias, como teatro y canoterapia. Las dinámicas concebidas buscan fortalecer habilidades sociales, emocionales y de vinculación.

El programa también involucra a las familias. Murillo explicó que se realizan terapias individuales y encuentros multifamiliares semanales, donde se aborda la problemática del consumo y se brindan herramientas para acompañar el proceso de recuperación.

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La duración estimada del tratamiento es de seis meses, similar al residencial, aunque cada caso se ajusta a un plan individual.

En ese proceso, el paciente puede avanzar o retroceder según su evolución. “Si no hay mejoría, puede requerir un nivel más complejo como el internamiento. Y si mejora, puede pasar a un programa de seguimiento, que es menos restrictivo”, explica la jefa de la UCA.

El sistema de atenciones en el Neurociencias e ingreso

El programa ambulatorio intensivo es un bloque más del modelo continuo de atención que incluye cuatro niveles: ambulatorio, ambulatorio intensivo, residencial y seguimiento. Este último es abierto a la comunidad y gratuito, y ofrece grupos de apoyo con acompañamiento profesional.

En cuanto a la capacidad, el ambulatorio intensivo se inicia con un cupo para 15 personas, mientras que la unidad residencial cuenta con 33 camas, distribuidas en espacios separados para hombres y mujeres.

Más de 300 usuarios han sido atendidos en las residencias entre 2023 y 2025. En 2023 se llegó a 129 personas, en 2024 a 126 y el año pasado a 90.

El acceso al tratamiento puede darse por derivación médica, a través de emergencia en casos de abstinencia o crisis, o de forma directa mediante el área de trabajo social.

Los costos varían según la modalidad y también se evalúa la situación económica del paciente. En algunos casos, se aplican evaluaciones socioeconómicas que permiten ajustar los valores del tratamiento. (I)