El calor reactiva los talleres: las reparaciones de ventiladores se disparan en Guayaquil. El aumento sostenido de las temperaturas se siente con fuerza no solo en los hogares, sino también en los servicios de los talleres de reparación de equipos de ventilación.

En mercados tradicionales y zonas comerciales del centro, los técnicos afinan herramientas y reorganizan agendas ante lo que consideran el inicio de la época más intensa del año: la del calor.

En el mercado de las Cuatro Manzanas, uno de los puntos históricos para este tipo de servicios, Byron Paz trabaja desde hace diecisiete años reparando motores y electrodomésticos.

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Su local, ubicado entre las calles 6 de Marzo y Huancavilca, es uno de los que ya comienzan a recibir consultas por ventiladores dañados.

“Por lo general, para estas fechas ya empezaba a venir la gente con ventiladores, pero este año todo se ha atrasado un poco. Esperamos que desde la próxima semana ya se note el aumento, con la ola de calor”, explica.

Paz se dedica a la reparación de ventiladores, bombas de agua, pulidoras y motores en general, un oficio que se vuelve esencial cuando los equipos no resisten el uso prolongado en esta temporada.

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Guayaquil, 10 de Enero del 2026 Gran Guayaquil: La demanda de servicios de reparación y mantenimiento de ventiladores se eleva por las altas temperaturas en Guayaquil. Foto: José Beltrán/ EL UNIVERSO Foto: José Beltrán

Uno de los daños más comunes, detalla, es el recalentamiento del motor.

“La mayoría llega quemado. Ahí lo que hacemos es el rebobinado. Muchos ventiladores vienen con alambre de aluminio esmaltado y nosotros lo reemplazamos por cobre, que es más resistente. Por eso, damos garantía de hasta un año”, señala.

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El costo del rebobinado de un ventilador común bordea los $ 15, aunque todavía no se alcanza el pico de trabajo.

“En un año bueno, para finales de enero o inicios de febrero, el movimiento aumenta con seguridad. En 2023 sí hubo bastante clientela. Este año estamos empezando más tarde, pero el calor siempre termina empujando a la gente”, dice.

A pocos metros, Arturo Peñafiel confirma la misma tendencia. Él trabaja solo en su puesto, dedicado a la reparación de cocinas, licuadoras, microondas y ventiladores.

“En estas fechas sí ha habido un aumento de personas que vienen a reparar, sobre todo buscando lo más económico”, comenta.

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En su caso, los precios varían según el daño.

“Una reparación sencilla puede costar $ 4 o $ 5. Si el daño es más grave, puede subir a siete u ocho. Todo depende del estado del equipo”, explica el técnico.

Peñafiel coincide en que el mayor flujo de clientes se registra cuando el calor es más intenso.

“A inicios de febrero normalmente aumenta un poco más el flujo de clientes. Ahí ya se siente fuerte”, revela.

Otros técnicos del sector señalan que, en temporada baja, pueden recibir apenas dos o tres ventiladores al día, pero en época invernal esa cifra puede multiplicarse hasta llegar a ocho o diez equipos diarios, especialmente en talleres pequeños en los que no atienden más de dos técnicos especializados.

Venta de equipos nuevos y alternativas para el calor

El auge de las reparaciones va de la mano del incremento en la venta de equipos nuevos.

En el centro de la ciudad, locales de la Bahía exhiben filas de ventiladores en las veredas, listos para despacho y entrega inmediata.

Rosa Romero, encargada del almacén CovicSan, confirma que diciembre, enero y febrero son los meses más fuertes.

“El ventilador es lo que más sale, aunque quienes pueden optan por aires acondicionados o enfriadores”, señala Romero.

El aire acondicionado residencial más demandado es el de 12.000 BTU, con precios que oscilan entre $ 220 y $ 250.

También han ganado espacio los enfriadores de aire, que rondan los $ 100 y son vistos como una alternativa intermedia para quienes no quieren gastar mucho dinero.

Impacto del calor en el consumo eléctrico

Este escenario tiene un impacto directo en el consumo eléctrico.

Michael Rubio, morador de la isla Trinitaria, asegura que su planilla pasó de $ 70 a más de $ 100 debido al uso constante de seis aires acondicionados.

Casos similares se repiten en distintos sectores de Guayaquil y Durán, donde las familias ajustan horarios, pero reconocen que el calor obliga a mantener los equipos encendidos por más tiempo. (I)