Abigail López ha convivido con los mal llamados ‘tallarines’ desde hace más de quince años en la calle Costanera, en Urdesa central. Para ella, se volvió normal observar este cableado que colma los postes y que va de acera a acera cerca de su trabajo.
En los últimos cinco años, dice, la cantidad de cables se disparó. Con la pandemia, las instalaciones de internet se incrementaron por el nacimiento de nuevos locales. Luego, al cierre de estos dos o tres años, los ‘tallarines’ no desaparecieron, pues las empresas no llegaban a retirarlos.
Por el peso de los grandes nudos que cuelgan de poste a poste, algunas de estas estructuras se han inclinado. Los cables, incluso, llegan a tocar vehículos o las ventanas de los edificios, no solo en Costanera, sino en otras calles secundarias de Urdesa central, como la Jorge Pérez Concha y la Ficus.
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“Son como un enjambre. Antes eran cinco o seis, porque se veían las líneas ahí, ahora todo es un solo nudo. Lo que tememos es que esto pueda tener electricidad y, al tocar un carro o algo, pueda ocasionar accidentes”, expuso López.
Luz Marina Castro afirmó que encima de los cables las palomas se colocan y los van bajando. “Al estar bajos, los carros que pasan a veces los arrancan. Los motorizados también a veces se enredan. Por ello, nos quedamos sin internet o teléfono. A veces escuchamos un estruendo y es porque alguien se llevó uno”, indicó.
Según la moradora de Urdesa central, aunque suelen llegar funcionarios de las empresas de telecomunicaciones a arreglar conexiones o instalar nuevos servicios, no se llevan los cables en desuso y estos quedan cortados y guindados.
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“Varias personas se asustan, porque van caminando por la acera y, de repente, les cae un pedazo de cable cortado. Uno se asusta, porque de una piensa en la electricidad y a veces solo son pedazos que están hechos nudo”, agregó.
El pedido de moradores de esta zona de Urdesa para que se eliminen los mal llamados ‘tallarines’ no es nuevo. Residentes aseguran que se enviaron oficios durante la administración pasada para que se atienda esta problemática.
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El soterramiento de cables en Urdesa
Ahora, tras el anuncio de trabajos de soterramiento de cables, hay alta expectativa. El Municipio de Guayaquil informó que en esta semana se ejecutarán labores que incluyen la excavación de aceras para la instalación de ductos subterráneos, así como la reposición del pavimento peatonal.
La intervención, que compromete una inversión de $ 3,9 millones, se ejecutará por fases. La primera arrancó esta semana y se extenderá hasta septiembre.
El polígono de intervención abarca desde el sector del estero hasta Lomas de Urdesa.
Calles como Alfredo Pareja Diezcanseco, Acacias, Manuel Rendón Seminario, Bálsamos norte, Ébanos, Miguel Aspiazu, Antonio Sánchez Granado, Carlos Cueva, Cedros, Guayacanes y Guillermo Arosemena figuran en el proyecto.
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Entre las áreas en las que se trabajarán está la que va desde la calle Pérez Concha hasta llegar al límite con Miraflores. En esta semana se inició la labor con las roturas en esta primera calle.
Cerca del 80 % de las intervenciones para el soterramiento se realizarán en aceras, indicó el cabildo.
En la fase de obra civil, una vez que se tenga el trazado de tuberías soterrado, se convocará a las teleoperadoras para que efectúen el pase de cables y anulación de los que están aéreos.
Alberto Falconí, director de Obras Públicas del Municipio de Guayaquil subrogante, explicó que el proyecto se estima que dure un año. Son siete micropolígonos para trabajar de forma ordenada, esto corresponde a más de 45 calles, entre principales y secundarias, de Urdesa central.
Falconí indicó que se tiene previsto trabajar en dos micropolígonos de forma simultánea durante la ejecución de la obra.
El director de Obras Públicas recalcó que este proyecto responde a la necesidad de ordenar el tendido aéreo de telecomunicaciones, que afecta el ornato y la calidad visual de este sector.
“Lo que más queremos es poder ver hacia arriba y observar el cielo y no la maraña de cables que toca las casas o los carros. Esperamos que esto ordene también a Urdesa, que Urdesa no es solo la Víctor Emilio Estrada, también somos las calles secundarias”, manifestó Gloria Barberán, quien vive en la calle Ficus. (I)






















