Un grupo de académicos de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) presentó una propuesta de embarcación diseñada específicamente para el transporte interinsular en las islas Galápagos.
El proyecto consiste en un prototipo de lancha rápida concebida para responder a las exigentes condiciones del mar en la zona y mejorar los estándares de seguridad y operación del servicio.
El problema del transporte interinsular en Galápagos
Alejandro Chanabá Ruiz, decano de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la Espol, explicó que el desarrollo del modelo comenzó en 2024 junto con el docente José María Rodríguez y otros académicos. El proyecto fue presentado al Consejo de Gobierno de Galápagos en anteriores administraciones.
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La iniciativa surgió con la intención de ofrecer una alternativa técnica frente a ciertos incidentes que se han registrado en las embarcaciones que realizan los traslados entre islas.
Según los investigadores, muchas de las lanchas utilizadas hoy no fueron diseñadas específicamente para las condiciones marítimas de Galápagos.
En ese entorno, caracterizado por oleaje irregular y constante, las embarcaciones rápidas pueden sufrir impactos repetitivos contra el agua, un fenómeno conocido como slamming, que somete al casco a cargas dinámicas continuas.
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Rodríguez señaló que ese golpeteo permanente termina afectando la estructura de las naves. Explicó que las lanchas suelen estar construidas en fibra de vidrio y que, con cada impacto contra las olas, el material se debilita progresivamente. “Cada golpe es un daño a la estructura”, indicó.
Con el paso del tiempo, ese desgaste puede provocar fisuras, pérdida de rigidez e incluso filtraciones de agua en el casco.
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A este problema se suma, según los académicos, el uso de motores que no siempre están correctamente dimensionados para las características de las embarcaciones.
En algunos casos se instalan equipos con mayor potencia de la necesaria para alcanzar velocidades elevadas, mientras que en otros se utilizan motores que trabajan forzados durante largos periodos, lo que reduce su vida útil.
El prototipo de la Espol: diseño y características
Frente a ese escenario, presentaron un prototipo que, según Chanabá, incorpora un diseño estructural pensado específicamente para la navegación interinsular.
La embarcación está construida con un material compuesto de plástico reforzado y fibra de vidrio, con un sistema de laminado que contempla 16 capas en el casco para soportar mejor las condiciones del mar en la zona.
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El modelo tiene aproximadamente 15 metros de eslora, cerca de 4,5 metros de manga y una altura de alrededor de 1,8 metros.
Su capacidad estimada es de 40 pasajeros y fue concebido para operar a velocidades cercanas a los 30 o 32 nudos, similares a las de las lanchas actuales que prestan el servicio entre islas.
Los investigadores señalaron que la forma de la embarcación no responde únicamente a criterios estéticos. La estructura fue diseñada para optimizar la interacción con el agua y el viento, de modo que reduzca el impacto del oleaje y mejore la estabilidad durante el trayecto.
La parte inferior del casco está pensada para favorecer el flujo hidrodinámico, mientras que la superestructura contribuye a disminuir la resistencia aerodinámica.
Para validar el diseño, el modelo fue sometido a pruebas a escala en un tanque experimental en Stevens Institute of Technology, una universidad ubicada en Nueva Jersey, Estados Unidos.
Estas evaluaciones permitieron comparar resultados experimentales con simulaciones numéricas y cálculos teóricos sobre su comportamiento en el mar.
Innovación en propulsión y seguridad
El prototipo también considera distintos sistemas de propulsión. Una de las opciones planteadas por los académicos es el uso de hidrógeno, con el objetivo de reducir el impacto ambiental en el archipiélago.
Sin embargo, reconocieron que esta tecnología aún presenta limitaciones por su alto costo y las dificultades logísticas para producir y almacenar el combustible.
Como alternativa, se evaluó la instalación de motores fuera de borda de última generación con menores emisiones, así como la posibilidad de incorporar sistemas de propulsión solar.
Otro de los aspectos destacados del diseño es la posibilidad de integrar sistemas de seguridad adicionales, como compartimentos con espuma de poliuretano de celda cerrada.
Este material permite generar reserva de flotabilidad incluso en caso de daño estructural, lo que ayudaría a evitar el hundimiento de la embarcación.
Costo, durabilidad y capacitación local
En términos de durabilidad, los investigadores estiman que una nave construida bajo estas especificaciones podría operar al menos diez años sin problemas estructurales significativos, siempre que se realicen mantenimientos periódicos cada dos años. Con revisiones adecuadas, la vida útil podría extenderse hasta dos décadas.
El costo de producción de una embarcación completa se calcula en alrededor de $ 400.000.
Chanabá señaló que el proyecto también contempla capacitar a los constructores de embarcaciones en el archipiélago.
“La idea no es solo entregar un molde, sino enseñarles cómo trabajar la fibra y cómo distribuir correctamente las capas del material”, explicó.
Añadió que la construcción adecuada del casco depende de criterios técnicos que determinan la resistencia y el comportamiento de la nave.
El prototipo, agregaron los investigadores, no está limitado únicamente al transporte turístico.
El mismo casco podría adaptarse para otras actividades marítimas, como pesca deportiva, patrullaje o transporte especializado, con modificaciones en la superestructura y el equipamiento.
Con esta propuesta, los académicos buscan aportar una solución técnica que mejore la seguridad, la eficiencia operativa y la sostenibilidad del transporte marítimo entre las islas del archipiélago. (I)





