A Juan Garcés siempre lo van a recordar con su pelota y por su amor al fútbol. El profesor de esta disciplina, quien murió tras recibir una descarga eléctrica en una de las canchas del Parque Samanes, norte de Guayaquil, tenía como principal oficio educar a niños y adolescentes en este deporte.
Parques EP confirmó que la muerte del formador se produjo a causa de una descarga eléctrica, en circunstancias que aún se encuentran bajo investigación. El alcalde Aquiles Alvarez, sin embargo, dijo que esperará resultados de la autopsia.
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Garcés, con el trabajo que tenía, sustentaba a su madre y a una hermana que vivían con él en el sector de Sergio Toral. Nació en San Vicente (Manabí), pero junto a su familia llegaron a esta zona del noroeste de Guayaquil para establecerse cuando él tenía menos de 10 años.
Desde los 13 años empezó a trabajar en construcción, pero nunca dejó de lado la práctica de fútbol. Con sus amigos del barrio solía acudir a canchas o a espacios abiertos con la pelota para los partidos, a pesar de que esto le pudiera generar castigos por parte de su papá.
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Años después, su destreza lo llevó a ser formador de niños y jóvenes, comentó su tío Elio Romero, quien recordó que toda su vida fue deportista. “Lo que más le gustaba era el deporte”, relató.
Romero comentó que él se sentía como su padre, pues Juan acudía constantemente hasta su vivienda en Villa Bonita para compartir con la familia.
Hace poco más de cuatro años empezó a trabajar para la academia RP1. Garcés salía desde la Sergio Toral, en bus, con su uniforme tanto en la mañana como en la tarde, dependiendo de las clases que tenía que impartir.
“Lo único que tenía era la pelota, le encantaba el deporte. A él le encantaba el deporte, un muchacho sano. Él no sufría ninguna enfermedad”, subrayó su familiar.
La aclaración llega tras pronunciamientos en los que se menciona que Garcés habría sufrido un ataque epiléptico y un paro cardiaco.
A Juan Garcés le decían ‘Jackie Chan’, recuerda su familiar. Al estar dentro del ámbito futbolístico se hacía diferentes peinados con el cabello largo; por ello, el apodo.
La tarde del martes, Juan salió de su casa como todos los días para dirigirse al Parque Samanes. Pasadas las 18:00 se recibió la llamada que notificaba su muerte.
“Los chicos patearon la pelota hacia la cerca y él fue a verla. Sin darse cuenta, se quedó pegado al otro lado. En ese momento, un compañero trató de ayudarlo, lo jaló, pero a él también lo alcanzó la electricidad, aunque fue poco”, mencionó el familiar.
Una de las personas que estaban en el sitio trataron de auxiliarlo, pero no lo logró. En ese momento, él estaba entrenando a chicos de entre 12 y 15 años.
En diciembre, comentó Romero, el presidente de la escuela de fútbol ya había notificado que había cables pelados y que en una oportunidad le había dado corriente a un niño, aunque no fue grave.
Al mediodía de este miércoles se espera que entreguen el cuerpo del profesor de fútbol de 36 años. Su velatorio se prevé que se realice en el sector de Villa Bonita.
Hasta la morgue de Guayaquil llegaron familiares visiblemente afectados, entre ellos su madre, quien esperó sentada en las inmediaciones.
“Él era un muchacho único, un muchacho excelente, no se metía con nadie, respetaba; era un muchacho que no tengo palabras para describir. Esto es algo que nos duele”, dijo el familiar. (I)