La educación virtual puede ser una alternativa considerablemente más barata que la enseñanza presencial. Se necesitan menos instructores, menos aulas de clases y menos personal administrativo para atender un mayor número de alumnos. Esta reducción en los costos está estimulando la oferta de cursos virtuales en un número creciente de instituciones. A medida que las universidades ofrezcan más cursos y programas en línea aumentará la competencia por atraer estudiantes. Esta competencia, sumada a unos costos menores, puede producir una caída dramática en el número de alumnos matriculados en los programas presenciales.

Rolando Villavicencio, vicerrector administrativo de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte de Guayaquil (ULVR), indica que la educación virtual en Ecuador se encuentra en un proceso de transición; el mismo que se ha implementado forzosamente por la emergencia sanitaria que atravesamos. “En líneas generales, las instituciones para transitar a una modalidad online de calidad deben fortalecer los diferentes componentes educativos adaptados a esta oferta académica: docentes capacitados en el proceso de aprendizaje en línea; plataformas virtuales adaptadas a esta modalidad que permitan una interacción fluida en lo académico y administrativo; y el fortalecimiento de acciones que permitan a los ciudadanos acortar las brechas tecnológicas existentes que impiden el acceso o continuidad a esta modalidad”, explica.

Esta teoría la refuerza María Auxiliadora Guerrero, prorrectora (e) de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE). Dice que es factible esta modalidad, pero no aplicable para todos los campos. “Las carreras técnicas tienen un nivel mayor de complejidad para el aprendizaje a distancia, sin embargo, si las IES (instituciones de educación superior) y los estudiantes que optan por este tipo de educación cuentan con los recursos necesarios, la educación a distancia es factible”.

Eliana Molina, vicerrectora académica de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), expresa que en el mundo de la revolución 4.0, donde la educación juega un papel importante en la formación de las personas, todas las carreras pueden desarrollarse de manera online. “Un ejemplo de ello es lo ocurrido este año por la pandemia, en el que las universidades no se detuvieron con su planificación académica, intensificando los procesos virtuales, la simulación y el trabajo colaborativo de manera virtual”.

Juan Pablo Salgado, vicerrector de Investigación de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), dice que el miedo al cambio es normal, tanto por parte de los profesores como de alumnos, padres de familia, directivos, etc. Pero hace énfasis que es necesario aceptar que la instrucción directa se realiza fuera del aula de manera virtual o presencial, lo que sucede antes o después del aula es preparación o retroalimentación de lo que sucede en al aula y el tiempo presencial en la institución debe utilizarse para desarrollar actividades de aprendizaje significativo y personalizado.

“Es necesario apostar por una formación que va más allá de la cualificación de destrezas para formar personas y ciudadanos con un proyecto de vida socialmente responsable. No se trata de llenar a los estudiantes de contenido, aunque sea parte del proceso de aprendizaje, sino que desarrollen la capacidad de aprender a aprender”, exhorta Salgado. (I)

Textuales

“En la actualidad, la educación virtual ha sido una respuesta favorable de las instituciones de educación de nuestro país ante la emergencia sanitaria; y ha sido visible su calidad y reconocimiento como una modalidad de estudios de esta nueva era”. Eliana Molina, vicerrectora académica de la UEES.