La plaza de la Administración es uno de los puntos más visitados de Guayaquil en los últimos días, pues se exhiben carrozas alegóricas que representan los hechos de la Revolución de Octubre en el año 1820.

Hasta antes de la pandemia de COVID-19, en marzo pasado, turistas locales y extranjeros disfrutaban de la belleza arquitectónica del sitio.

En este espacio público situado en el centro de la urbe porteña reposan esculturas en homenaje a los próceres de la independencia y también un monumento en honor a Antonio José de Sucre.

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Edificios patrimoniales como el Palacio Municipal y el de la Gobernación colindan con esta concurrida plaza.

Otra de las obras arquitectónicas que se imponen junto a esta plaza es el edificio Martín Avilés, en Clemente Ballén y Pichincha. En el sitio funcionó el antiguo hotel Crillón.

Los incendios de 1896 y 1902 que devastaron a Guayaquil obligaron a las autoridades municipales a expedir ordenanzas sobre las edificaciones. Por ejemplo, se promovió la utilización del hormigón armado en construcciones para remplazar a la madera, material tradicional en las viviendas y con el que el fuego se propagaba más rápido cuando se registraba un incendio.

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El edificio Martín Avilés fue construido entre los años 1927 y 1930 por la Compañía Italiana de Construcciones, que se había asentado poco tiempo antes para trabajar en la ciudad.

Luis Vernaza, director de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, pidió la construcción de un edificio a esa institución. En 1927, el arquitecto italiano Pedro Fontana presentó los planos, que fueron aprobados. Dos años después, la obra fue entregada. En este proyecto también participó el escultor italiano Emilio Soro Lenti, quien fue el encargado de realizar las decoraciones.

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En ese terreno, hasta 1926, estaba situada una vivienda que se destruyó en un incendio. Luego, este predio fue donado por don Rosendo Avilés al Concejo de Guayaquil.

El edificio pertenece al Municipio de Guayaquil desde octubre del año 2002. Foto: Archivo.

Una vez construido el edificio, allí operó el hotel Crillón, que se convirtió en uno de los más importantes de la urbe guayaquileña, después de la década del 30 en el siglo XX.

Destacadas personalidades acudían para alojarse en el sitio, una vez que llegaban por negocios o paseos a la ciudad, así como aquellos que arribaban a Guayaquil al ser el puerto más importante del Ecuador.

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Esto también generó un importante desarrollo en el gremio hotelero de esa época. Este hotel contaba con 60 habitaciones, según reseñas. Luego de varias décadas de funcionamiento, el establecimiento cerró sus puertas.

Fue entonces que el edificio fue ocupado por la Empresa Municipal de Agua Potable.

En octubre del 2002, el Municipio de Guayaquil compró este edificio a la Junta de Beneficencia. Allí se instalaron varias dependencias del cabildo que funcionan hasta la actualidad. Por ejemplo, en este sitio se desarrollan bodas al operar el Registro Civil.

También, hasta hace algunos años, los adultos mayores accedían para cancelar los rubros correspondientes a impuestos prediales. Las largas filas se evidenciaban en los exteriores de este espacio, sobre todo los primeros días de enero.

La denominación del edificio como Martín Avilés fue en honor al expresidente de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, entre 1920 y 1922.

Según reseñas municipales, este inmueble posee un estilo modernista. Tiene cuatro plantas. La fachada del edificio resalta por su verticalidad y está compuesta por una serie de frontones en forma de arcos.

Los pilares de esta edificación son usados como marco de las persianas rectangulares con labrados en su parte alta.

Un ornamento en forma de espiral y hojas de la espiga acanto decoran esos pilares.

En la esquina del edificio se impone una torre. En la parte superior resalta una claraboya abierta denominada lucernario con vidrios policromados.

En los frontones se instalaron jarrones. El acceso a este inmueble es por un pasaje que tiene forma de L. En el interior existen galerías que giran alrededor de un tragaluz cubierto de hierro y vidrio. (I)