Flor Zambrano, de 72 años, estuvo 34 días intubada a causa de COVID-19. Su paso por tres centros médicos empezó el pasado 13 de junio y duró por más de 40. Ahora, para evitar que esté expuesta a carga viral alta en el hospital, ella se recupera con cuidados especializados en casa de su familia, en Santo Domingo de los Tsáchilas.

Su nieta Julianna Lagos explicó que están felices de que haya podido sobrevivir al virus pero a su vez sienten preocupación porque los médicos le diagnosticaron fibrosis pulmonar en uno de sus pulmones como secuela del COVID-19.

Ella contó que su “Mami Flor ”en este momento se encuentra con oxígeno porque aún se siente muy débil y que ahora ellos como familia centran todos los esfuerzos para que sus pulmones puedan mejorar.

El neumólogo y catedrático de la UEES, Iván Chérrez, explicó que existe el riesgo de que pacientes con neumonía grave a causa de COVID-19 desarrollen una fibrosis pulmonar, una enfermedad que provoca la cicatrización del pulmón y que impide su funcionamiento.

Publicidad

El manifestó que este tipo de patología también fue detectada como parte de las secuela en otras cepas de coronavirus que ocurrieron años pasados.

Él explicó que, según estudios científicos, un 9% y un 33% de pacientes con neumonía a causa del SARS y el MERS, respectivamente, presentaron fibrosis pulmonar.

"Uno dice si en esos coronavirus se presentó la fibrosis pulmonar, en este nuevo coronavirus también debe haber y sobre todo porque los pacientes post-COVID-19 ya presentan algunas características que coinciden con quienes ya padecían de la fibrosis pulmonar sin haber sido causada por este virus", explicó el especialista quien ha tratado a más de 300 pacientes con cuadros complejos en esta pandemia.

Añadió que en España e Italia, médicos han determinado que sus pacientes que estuvieron en estado crítico a causa de neumonía presentan un cuadro intermedio, previo a tratarse de una fibrosis.

Publicidad

Por ese motivo, Chérrez aconseja que los pacientes que fueron diagnosticados con neumonía por COVID-19 deben realizarse chequeos posteriores para saber cómo quedaron sus pulmones luego de los daños provocados por el virus.

“Quienes estuvieron internados deben hacerse seguimiento, y quienes estuvieron en cuidados intensivos debe ser 10 veces más los chequeos posteriores. A ellos se les debe realizar exámenes como una tomografía nueva pasados los tres meses porque hay que analizar y prevenir algún tipo de fibrosis”, sugirió Chérrez.

Jorge Carrera, residente de Guayaquil, explicó que a finales de marzo se internó en una clínica privada porque no podía respirar a causa de una neumonía del COVID-19.

“Estuve más de 15 días conectado al ventilador, estuve 10 días más hospitalizado y luego ya pude irme a casa pero estaba tan débil que ya ni podía caminar. Ahora ya camino con ayuda de rehabilitación física y regreso a la clínica para seguir mis chequeos porque quiero prevenir nuevos males”, contó el sobreviviente al virus.

Publicidad

Alberto Campodónico, intensivista, explicó que su paciente Jorge tuvo una neumonía del 80%, muy compleja, por lo que los chequeos posteriores son fundamentales.

Añadió que el riesgo aumenta para los hombres ya que el desarrollo de neumonía y el porcentaje de mortalidad en ellos es mayor debido a que su organismo tiene tres veces más de receptores de enzima convertidora de angiotensina 2 para el COVID-19.

Chérrez explicó que se debe evitar la automedicación y que un especialista debe prescribir los medicamentos que va a necesitar para los daños físicos luego de superar al virus.

“Hay algunos pacientes que aún tienen falta de aire pero no es por un problema en el pulmón, muchas veces es por debilidad en los músculos y los llenan de medicamentos que no necesitan”, explicó.

Publicidad

Afectaciones físicas

Campodónico contó que a más de las lesiones pulmonares y en el sistema respiratorios que deja el coronavirus, hay secuelas graves que deja en otros órganos como por ejemplo el cerebro, los riñones, hígado e incluso en el corazón.

Él contó que en algunos casos suelen aparecen trombos en estos órganos que impiden su correcto funcionamiento por lo que el seguimiento médico debe ser esencial para pacientes que sobrevivieron. (I)