La avenida Quito entre San Martín y Capitán Nájera se había convertido en una especie de río, el agua rebasaba el nivel de las aceras y el vaivén de los carros formaba una especie de olas que golpeaban la parte baja de los vehículos, principalmente, de los automóviles.

Era el escenario que la mañana del viernes 28 de febrero había dejado en varias calles una intensa lluvia. A la altura de Manabí, un hombre empujaba un auto, mientras el conductor dirigía el volante para el extremo derecho.

Más adelante, por Huancavilca, la escena era similar, pero al llegar al semáforo el chofer intentó dar arranque al automotor por tres ocasiones. No lo consiguió.

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Que los carros se apaguen en época de lluvias es algo común en Guayaquil, sobre todo, cuando las calles se anegan. ¿Por qué ocurre aquello?

Ángel Martillo, ingeniero electromecánico, explicó que los vehículos tienen sensores que envían información a la computadora del automotor, conocida como el cerebro.

Cuando estos sensores se mojan, añadió, interfieren la señal y eso produce que el carro se apague.

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Los carros menos modernos, señaló el técnico, tienen un sistema de distribución electrónica. En el momento en que esa pieza tiene contacto con el agua, el vehículo se apaga y no vuelve a encender hasta cuando se seque.

“En el invierno es cuando aumenta la clientela, porque los carros se quedan dañados. Aquí no hay una cultura de prevención, el cliente viene cuando el carro está dañado, pero no viene a dar un mantenimiento para evitar el daño”, refirió Martillo, cuyo taller está ubicado en las calles Maldonado y Carchi.

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Carlos Peralta, mecánico de un tecnicentro en la 12 y Gómez Rendón, mencionó que estos sensores tienen su protección, vienen cerrados herméticamente. Sin embargo, añadió, cuando se circula por calles anegadas es inevitable la filtración de agua.

En el caso de los distribuidores electrónicos sí es aconsejable cubrirlos para evitar que se mojen, añadió.

Ramón Cevallos, ingeniero mecánico de un taller en av. Del Ejército y Camilo Destruge, dijo que a más del sistema eléctrico, otros componentes que se dañan con el agua son el sistema de frenos y el motor, cuando el líquido entra por el tubo de escape.

Por eso, a su criterio, cuando las calles están anegadas la mejor decisión es evitar el uso del vehículo.

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Repuestos

La calle Ayacucho, en el suroeste de la urbe, es uno de los sitios adonde acuden los conductores para conseguir repuestos de autos, como zapatas para frenos, faros halógenos, entre otros. (I)