Sentada en el piso, bajo una carpa verde, Vivian Quiñónez, de 20 años, revisaba ayer detenidamente los documentos que formaron parte de su proceso de acuartelamiento. La hoja de registro en línea con sus datos, los resultados de los exámenes médicos que le practicaron, entre otros papeles.

La joven fue la primera mujer en registrarse en el nuevo sistema informático disponible, desde esta ocasión, para el acuartelamiento a nivel nacional en que se cumplió la segunda llamada para los nacidos en el año 2000. También tuvieron apertura los jóvenes de la leva 97 a la 99.

Pese a haber obtenido el cupo número 1, Quiñónez llegó a la Base de Movilización Occidental de Guayaquil, en la cdla. La Atarazana, a las 11:30 del viernes, para asegurarse de que su turno se respetara. Y como ella, otros jóvenes (hombres y mujeres) hicieron lo mismo y se ubicaron en las inmediaciones del sitio.

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“Yo desde que tengo uso de razón siempre he querido la vida militar, pero en cuanto me gradué (a los 17 años) mi papá me dijo que postulara para la universidad, que no perdiera tiempo. Yo le hice caso, obtuve cupo, pero no me adapté”, contó Quiñónez.

Ella aprobó el segundo semestre de la carrera de Biología Marina y Terrestre en la Universidad Estatal de Santa Elena, pero decidió dejar los estudios para cumplir su anhelo de pertenecer a las Fuerzas Armadas.

Hace un mes intentó ingresar a la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), pero no aprobó los exámenes médicos. “Después de que salga del cuartel haré otro intento”, dijo Quiñónez.

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Desde agosto del 2018, en la segunda llamada de la leva 99, el servicio militar admite también a mujeres. Para ellas, este año en Guayaquil se dispusieron 74 cupos. Se presentaron 299. Otras 971 plazas se destinaron para los hombres, por lo que el cupo total fue de 1.045.

No obstante, la expectativa de los aspirantes fue superior, pues en el sistema informático se registraron 3.000 jóvenes. La mayoría ve en la conscripción la puerta de ingreso con miras a una carrera militar y una oportunidad laboral.

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Jonathan Yagual, de 19 años, estuvo en la Base de Movilización desde las 03:30 de ayer y contó que a esa hora el ambiente era tenso por la cantidad de chicos que había. El frío fue otro factor que hizo dura la experiencia, agregó.

“Es una oportunidad para sustentar a la familia. Por eso quiero seguir la vida militar”, sostuvo el joven, luego de pasar por el chequeo médico.

Con él coincidió Luis Felipe Bravo, de 19 años, quien llegó a la 01:30 desde su natal Yaguachi. El joven dijo tener familia que pertenece a las Fuerzas Armadas y que esa también fue su motivación para acuartelarse.

A nivel nacional se dispusieron 5.000 plazas para el acuartelamiento. De esa cifra, 4.801 cupos fueron destinados a los hombres y 199 puestos para mujeres. Así lo indicó Édgar Maldonado, comandante de la Base de Movilización Occidental de Guayaquil.

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Quienes fueron allí serán derivados a 27 repartos de Loja, Zamora Chinchipe, Morona Santiago, y demás sitios. 

Frases

"Me gustaría seguir la vida militar por la disciplina, el orden y la formación que uno recibe. Tengo familia que son militares y esa ha sido una motivación para mí desde que era niño”, Luis Felipe Bravo, aspirante

Esta es una opción para obtener un trabajo y de ser ejemplo para otros jóvenes, para nuestras familias. Por eso me gustaría seguir la carrera militar, lo voy a intentar", Jennifer Caicedo, aspirante (I)