Son cinco escuadrones con 580 policías metropolitanos. A las 07:30 forman a diario en el cuartel, en el sector de la Caraguay, en el sur de Guayaquil.

El coronel Roberto Viteri, subjefe del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano, despacha a cada equipo a vigilar el orden e higiene en 15 zonas de la ciudad.

En el grupo del centro está Jorge, quien este mes vigila las calles 10 de Agosto y 6 de Marzo, que hoy tiene alto comercio escolar. En el portal de una galería le hace señas a una mujer que ofrece calzones y bividís en un armador y un bolso. “No se quede, siga”, dice.

Allí, comerciantes miran con recelo a los cinco metropolitanos que circulan en esa intersección. Llega el que vende pinzas, colas, sandía y agua.

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Jorge los hace circular. Sostiene que el movimiento entre semana es más fácil de supervisar, los fines de semana previos al ingreso a clases es “a reventar”. Y es entonces cuando se siente más el control.

El sábado 6 y el domingo 7, Jorge asegura que le reportaron al menos 15 hurtos en su cuadra. “Aquí hay carteristas. Me dicen: se llevaron el celular, la billetera o hasta la funda de compras. Eso ocurre cuando hay muchas personas”, señala.

En la av. Olmedo y Chile, la situación es similar, el detalle es que ahora los comerciantes en un 70% son extranjeros, dicen metropolitanos. Allí, venezolanas se asientan en la acera para vender zapatos, maquillaje y ropa, van con maletas de viaje y sillas plásticas.

Roberto Viteri, jefe de los metropolitanos, señala que muchos dicen desconocer que no se debe interrumpir el paso en veredas y espacios públicos.

“Hay personas que no son de Guayaquil, y aunque se van un ratito, regresan mil veces, y esas mil veces hay que sacarlos”, dice un metropolitano.

La informalidad ha aumentado en un 60% por el ingreso de decenas de venezolanos, asegura Viteri.

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Tanto ese punto como la avenida Casuarina y Perimetral (entrada de la 8) son sectores de riesgo, pues agentes han sido agredidos. Son 17 casos con sentencia contra informales por agresión a metropolitanos, y 8 están en proceso.

En esos sitios, en cambio, moradores y comerciantes tienen una percepción no tan buena de los metropolitanos. Creen que los uniformados deben de ser más amables y no autoritarios, ni aceptar algún tipo de “coima”.

Sonia López, vendedora formal en la calle Chile, percibe que ciertos agentes tienen preferencias con ambulantes. Con las extranjeras tienen más “paciencia”.

Alexis Santillán, quien tiene una estética en la calle Eloy Alfaro, explica que muchas de ellas ponen pestañas postizas y hasta maquillan, y no las sacan tan seguido. “Son muy autoritarios. Uno no les puede hacer sugerencias, se ponen molestos, no todos”, alega.

En la reciente campaña electoral, candidatos sugirieron que se cree una escuela de capacitación continua para los agentes para evitar malos tratos a vendedores o que se involucren en casos de corrupción.

Viteri expresa que los jefes de control realizan patrullaje directo en sus zonas, para evitar estos problemas. Incluso sí se han aplicado sanciones a quienes irrespetan las normas.

Él detalla que son 400 agentes separados desde el 2009 por causas graves como agresiones o corrupción. El año pasado hubo 31 casos de faltas disciplinarias en la institución.

En un recorrido realizado por este Diario en varios sectores, unos agentes se mostraron más accesibles a la gente, predispuestos a ayudar, mientras que otros estaban distantes.

En la avenida Olmedo y Noguchi, Wilson, un metropolitano, ayudaba a una adulta mayor en silla de ruedas para llegar a la Metrovía. Él explicó que como ella existen muchas personas que andan solas, no tienen familiares que las guíen. “No es nuestro deber, pero es necesario ayudarlos...”, dice.

Al igual que Wilson, otros agentes tratan de guiar a turistas o apaciguar ánimos cuando se detecta un problema al que llegan antes que policías, en un intento por cambiar la percepción ciudadana. (I)

La ley dice:

Art. 269

El Código de Entidades de Seguridad, Ciudadanía y Orden Público indica que deben cumplir y hacer cumplir leyes, ordenanzas, así como ejecutar órdenes de la autoridad para controlar el uso del espacio público; control de contaminación ambiental, apoyar a la gestión de riesgos y dar información y seguridad turística.