“Hay chicos que buscan molestar. ¡Oe, loco!, y ¡pas!, le dan el manotón en la cabeza a cualquier muchacho, en plan de broma. Parece algo pequeño. Pero empieza a repetirse. Y si no se detiene habrá problemas mayores”, advirtió Alan Porozo, estudiante de tercer año de la Unidad Educativa Réplica Guayaquil.