En uno de los muelles del Puerto Marítimo, John Cock y su esposa Ventura movían los brazos tratando de seguir los pasos de las danzantes que les dieron la bienvenida, asomaban las repetidas sonrisas de ellas hacia los visitantes que bajaban de dos gigantes buques que fueron huéspedes en un mismo día. Hecho inédito.

“Pedacito de cielo de este inmenso Ecuador... Guayaquileño madera de guerrero” danzaban los bailarines vestidos de trajes de tonos blanco y celeste, propios de esta ciudad que este año abrió ya los brazos para recibir a siete buques con 4.847 pasajeros.

Ante una leve garúa, los turistas provenientes de Estados Unidos y Europa bajaban de los buques entusiasmados, como Cock y Darian Fit. Iban con sus cámaras, sombreros y vestimenta fresca.

Por dos escaleras, una de cada buque, la música folclórica de danzantes acompañaba y amenizaba la bajada de los turistas que el sábado pasaron el día en la ciudad. Estos dos cruceros trajeron 2.053 visitantes, en el Albatros proveniente de Callao (1.006) y Sirena (1.047) desde Panamá.

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En el muelle, pasadas las 08:00, empezaban a salir hacia distintos puntos de la urbe. Personal de agencias de viajes los guiaba en estos trayectos que pasan el día.

En grupos arribaban al parque Seminario, el primer punto en su mapa turístico. Todos vestidos con ropa fresca, en short y camiseta, se diferenciaban del trajín citadino al mostrarse asombrados con cada detalle, pasando por los empedrados senderos de ese sito.

Allí, Thomas Miller descubría los grupos de iguanas debajo de un árbol, hizo alrededor de diez fotos desde distintos puntos con los reptiles, fotografiaba de lejos y buscó acercarse al animal para admirar su piel.

El paseo de ellos seguía para admirar las formas arquitectónicas del Municipio, la Torre Morisca y los monumentos en ese paseo. “La gente es muy hospitalaria, agradable”, decía el estadounidense Miller.

Estos grupos divididos en subgrupos de diez a quince personas se repartían por los distintos destinos.

Al final del malecón, Vic Charton, de Suecia, se hidrataba mientras admiraba a La Perla, para continuar en búsqueda de las galerías de arte y museo del MAAC, ahí aprendían sobre la cultura ancestral. En los comercios de recuerdos se detenían a preguntar sobre la procedencia de esas artesanías y sombreros.

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Continuando por la calle empedrada bautizada como Numa Pompilio Llona, una leve garúa no detenía el deseo de deslumbrarse con la vistosidad de las antiguas casas del barrio Las Peñas. “Muy bonitas las casas, la arquitectura, no sabía que era tan lindo”, dijo Charton.

Allí, algunos policías, en español y con señas, trataban de responder alguna consulta de los turistas que llegaban.

Esas despedidas esperan ser cambiadas por la Empresa de Turismo, que ya trabaja con el Ministerio del ramo para que los buques pernocten al menos dos días en la urbe.

Desde octubre del año pasado hasta este mes, Guayaquil ha recibido siete cruceros sumando 4.847 pasajeros. ​ (I)

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Cruceros han arribado a la ciudad en lo que va de este año

No sabíamos mucho de Guayaquil, nos ha gustado mucho las iguanas que están concentradas en un mismo sitio, la arquitectura de las casas y la gente que está dispuesta a ayudar”.Mick Eriksen , Turista sueco