Rusia lleva años explorando la posibilidad de construir un nuevo portaaviones capaz de competir con los gigantes buques de Estados Unidos.

El proyecto, conocido como Proyecto 23000 Shtorm, fue presentado como una propuesta para modernizar la aviación naval tras el deterioro del Almirante Kuznetsov, el único buque de este tipo en servicio en el país.

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Diseñado por el Centro Estatal de Investigación Krylov junto al buró Nevskoye, el Shtorm plantea un cambio de enfoque respecto a los diseños heredados de la era soviética.

A diferencia del Kuznetsov, concebido como un “crucero portaaviones”, este nuevo modelo estaría dedicado exclusivamente a operar aeronaves.

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Propulsión nuclear y sistema híbrido

El proyecto contempla un buque de entre 90.000 y 100.000 toneladas, con dimensiones similares a las de los portaaviones estadounidenses como la clase Nimitz o la clase Ford. Su longitud estimada ronda los 330 metros y estaría preparado para operar en distintas regiones, incluido el Ártico.

Uno de sus elementos clave es la propulsión nuclear. El diseño propone el uso de reactores de la serie RITM, similares a los empleados en rompehielos rusos, lo que permitiría largas misiones sin necesidad de repostar combustible.

En cubierta, el Shtorm incorporaría un sistema híbrido con rampa de despegue tipo ski-jump y catapultas electromagnéticas. Esta combinación permitiría lanzar distintos tipos de aeronaves y acercarse a los estándares de operación de los portaaviones occidentales.

El desafío económico y de capacidad industrial

A pesar de sus características, el Shtorm sigue siendo una propuesta sin confirmación oficial. Aunque en su momento se planteó su construcción entre 2025 y 2030, no hay anuncios concretos sobre su desarrollo.

El principal desafío es económico. El costo estimado del buque supera los 5.000 millones de dólares, sin contar el desarrollo de aeronaves compatibles. En el contexto actual, marcado por la guerra en Ucrania, el presupuesto militar ruso enfrenta fuertes presiones.

A esto se suma la capacidad industrial. Tras la caída de la Unión Soviética, la industria naval rusa sufrió un deterioro significativo, y aunque ha mostrado cierta recuperación, aún enfrenta limitaciones para construir un portaaviones desde cero. (I)