Estados Unidos avanza en el desarrollo del misil balístico intercontinental (ICBM) <b>LGM-35A Sentinel</b>, un sistema destinado a reemplazar al veterano <b>LGM-30 Minuteman III</b>, en servicio desde la década de 1970, como parte de una modernización integral del componente terrestre de su tríada nuclear.El programa Sentinel contempla el despliegue de los<b> nuevos misiles en las bases aéreas de F.E. Warren (Wyoming), Malmstrom (Montana) y Minot (Dakota del Norte)</b>, donde también se construirá una infraestructura completamente renovada que incluye silos de lanzamiento, centros de control y sistemas de comunicaciones avanzados.La iniciativa responde a la necesidad de sustituir un sistema que, pese a actualizaciones parciales, aún depende en gran medida de equipos originales de hace más de medio siglo. El Sentinel está diseñado como un reemplazo integral <b>que garantice una disuasión nuclear “segura, fiable y creíble” al menos hasta 2075</b>.El programa, financiado desde hace más de cinco años, constituye el mayor proyecto de construcción en la historia de esa rama militar. En septiembre de 2025 se dio un primer paso concreto con la desconexión de un silo del Minuteman III en F.E. Warren para iniciar la transición. <b>No obstante, el sistema actual permanecerá operativo hasta que el Sentinel esté plenamente desplegado</b>, a fin de mantener la capacidad disuasiva sin interrupciones. El número de misiles en alerta no variará.Sin embargo, el desarrollo no ha estado exento de dificultades. En enero de 2024, la Fuerza Aérea notificó al Congreso una violación crítica de la <b>Ley Nunn-McCurdy</b> tras registrarse <b>un incremento del 81% en los costos proyectados</b>, elevando el valor total estimado del programa a unos<b> 140.900 millones de dólares</b>. Este sobrecosto obligó al Departamento de Defensa a realizar una revisión exhaustiva y reestructurar el proyecto para evitar su cancelación automática.Entre los factores que impulsaron el aumento de costos figura<b> la decisión de construir nuevos silos en lugar de reutilizar los existentes</b>, lo que también ha impactado en los plazos de implementación. Actualmente, la entrada en servicio del Sentinel se proyecta para comienzos de la década de 2030.De acuerdo con la Fuerza Aérea, <b>en los últimos 12 a 18 meses se han logrado avances significativos mediante una estrategia de adquisición revisada</b>, con el objetivo de alcanzar el denominado “Hito B” hacia finales de 2026, paso clave para consolidar el programa. Un nuevo punto de evaluación está previsto para 2027, cuando se espera que esté lista la primera rampa de lanzamiento operativa.En el plano técnico, el Sentinel incorpora un diseño de propulsión de tres etapas con tecnologías y materiales de última generación que buscan mejorar el rendimiento, la seguridad y la sostenibilidad del sistema. <a href="https://www.northropgrumman.com/what-we-do/advanced-weapons/sentinel" target="_blank" rel="" title="https://www.northropgrumman.com/what-we-do/advanced-weapons/sentinel">El desarrollo está a cargo de la empresa Northrop Grumman</a>, que ya ha completado pruebas de encendido de las distintas etapas del motor, así como del sistema de propulsión posterior al impulso (PBPS), encargado de posicionar el vehículo de reentrada en el espacio.Asimismo, se han realizado ensayos de separación de etapas, pruebas estructurales y validaciones mediante túneles de viento en un amplio rango de velocidades, <b>desde subsónicas hasta hipersónicas</b>. Estas evaluaciones han permitido verificar modelos digitales y ajustar el diseño antes de futuras demostraciones.El programa también apuesta por la ingeniería digital y una arquitectura modular abierta, lo que facilitaría futuras actualizaciones tecnológicas. La experiencia acumulada durante más de 65 años en el mantenimiento del Minuteman III ha permitido a los ingenieros desarrollar <b>modelos predictivos</b> y entornos virtuales para optimizar tanto el diseño como las tareas de mantenimiento del nuevo sistema. (I)