El aumento de operaciones en el Ártico está dejando al descubierto una debilidad clave: los sistemas satelitales de Estados Unidos no garantizan comunicaciones fiables en zonas cercanas a los polos, un problema que cobra relevancia a medida que el deshielo abre nuevas rutas y eleva la actividad militar.

La limitación se origina en el diseño de muchos satélites militares, ubicados en órbita geoestacionaria sobre el ecuador. Aunque ofrecen cobertura continua en amplias áreas, su alcance disminuye drásticamente en latitudes extremas, reseña Military.

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A medida que las fuerzas se desplazan hacia el norte, la señal satelital se debilita o desaparece por la curvatura terrestre, lo que genera zonas sin cobertura efectiva en el Ártico, dificultando las comunicaciones operativas.

Los barcos Sea-Kit/Fugro cuentan con cuatro sistemas satelitales independientes y enlaces celulares Foto: BBC/KEVIN CHURCH

¿Por qué los satélites de Estados Unidos no funcionan en los polos?

Sistemas clave como MUOS solo garantizan servicio hasta los 65 grados de latitud, dejando fuera gran parte del océano Ártico, una brecha que en la actualidad es más crítica, debido al incremento del tráfico marítimo y militar en la región.

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Aunque redes comerciales como Iridium o Starlink pueden cubrir zonas polares, su integración en plataformas militares aún es limitada, mantieniendo una dependencia de infraestructuras que no fueron pensadas para estos entornos.

Ante este escenario, surgen alternativas como satélites en órbitas distintas o soluciones más flexibles en baja altura.

El objetivo es llevar la comunicación directamente sobre las fuerzas desplegadas y cerrar una brecha que crece con la expansión en el Ártico.

(I)

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