El USS Tortuga volvió a zarpar desde la Base Naval Norfolk (Virginia) para iniciar sus pruebas en el mar y retomar sus operaciones, después de estar más de una década inactivo por un largo proceso de mantenimiento.

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Las mejoras implementadas buscan modernizar esta letal plataforma naval para garantizar despliegues totalmente seguros en aguas internacionales, por lo que los marineros ahora evalúan sus sistemas bajo condiciones reales en el océano.

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El regreso triunfal del USS Tortuga

El buque de guerra navegó por primera vez desde su retiro temporal en 2014, partiendo desde Norfolk para probar todos sus sistemas tácticos mejorados. La Armada completó la fase final del vital proyecto de modernización, reparando partes claves de este barco de asalto anfibio, según Interesting Engineering.

La modernización de sus sistemas permitirá extender su operatividad. Foto: U.S. Navy

La empresa a cargo de los trabajos fue BAE Systems, mientras que el Centro Regional del Atlántico Medio gestionó este gran esfuerzo naval. Como nuevos complementos, el navío recibió extensas mejoras mecánicas y eléctricas para extender su vida útil y elevar la confiabilidad en complejas operaciones tácticas.

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Por ello, la tripulación probó los sistemas de propulsión, navegación, radios y combate bajo estrés extremo para observar su funcionamiento. El objetivo de las cuatro evaluaciones es confirmar que todas las adiciones sirvan correctamente y certificar al buque como apto para salir al mar.

A pesar del regreso triunfal, la entrada en mantenimiento del Tortuga evidenció un problema que enfrenta la Armada. Foto: U.S. Navy

Se trata de una embarcación de la legendaria clase Whidbey Island, compuesta por ocho unidades diseñadas para el rápido asalto táctico sobre playas. Estos letales navíos de guerra logran transportar enormes lanchas de desembarco y pesados vehículos blindados, con el fin de lanzar tropas directamente desde el mar hacia la costa.

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Aunque estos buques poseen grandes cubiertas sumergibles para desplegar múltiples batallones y equipos que participan en misiones, también revela el grave problema que enfrenta la Armada: tiene que lidiar con flotas de barcos viejos, los cuales permanecen activos mucho más tiempo del planeado originalmente.

(I)

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