La Fuerza Aérea estadounidense sigue avanzando hacia el retiro definitivo de su flota de aeronaves A-10 Thunderbolt II y como parte de ese proceso ha desactivado el Destacamento 1 del 40.° Escuadrón de Pruebas de Vuelo. Esta decisión, oficializada durante una ceremonia celebrada a comienzos de diciembre, marca el fin de una unidad clave para el desarrollo tecnológico y operativo de esta plataforma de ataque, que ya no recibirá nuevas modernizaciones.

De acuerdo a Zona Militar, la desactivación del destacamento se enmarca dentro de la estrategia de desinversión de la USAF respecto al A-10, un avión que durante décadas fue central en misiones de apoyo aéreo cercano, un paso con el que la Fuerza Aérea confirma que el programa ha entrado en su fase final, cerrando estructuras dedicadas a la experimentación y validación de mejoras que acompañaron la evolución del sistema.

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A lo largo de su trayectoria, el Destacamento 1 acumuló numerosos hitos vinculados al perfeccionamiento del A-10 y de sus procedimientos de vuelo. Entre sus contribuciones se destacan pruebas con bombas de pequeño diámetro, la certificación de pods de designación de blancos y el desarrollo de protocolos de reabastecimiento en vuelo a aeronaves cisterna KC-30 y KC-46, entre otras capacidades críticas.

Avión A-10 Thunderbolt II |Foto: cortesía X @DeptofWar

Un legado que fortaleció a toda la comunidad de la Fuerza Aérea

El mayor Jordan Ziegler, último comandante de la unidad, subrayó que el legado del destacamento reside en la planificación y ejecución de pruebas de vuelo seguras y eficaces que fortalecieron a toda la comunidad de la Fuerza Aérea. Asimismo, afirmó que estos ensayos brindaron a los aviadores desplegados herramientas confiables para cumplir misiones de combate, proteger a las tropas en tierra y realizar tanto operaciones de búsqueda como de rescate en escenarios hostiles.

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A pesar de este avance hacia el retiro, el futuro del A-10 sigue siendo objeto de debate en Washington. Aunque la USAF pretender acelerar su salida de servicio, el Congreso ha intervenido para frenar ese proceso, permitiendo que la aeronave permanezca operativa por algunos años más, una postura que refleja la importancia que aun se le atribuye al apoyo aéreo cercano y las dificultades para encontrar un reemplazo directo, agravadas por retrasos y sobrecostos en programas como el F-35.

En la actualidad, la Fuerza Aérea cuenta con alrededor de 162 A-10 en servicio, una cifra todavía relevante para misiones de baja y media intensidad.

La plataforma demostró recientemente su utilidad en despliegues en Medio Oriente, donde participó en la intercepción de drones hostiles, sin dejar de lado que sigue destacándose por su menor costo operativo, mayor capacidad de carga y prolongada permanencia en el aire, aunque con limitaciones en velocidad y maniobabilidad frente a cazas de quinta generación.

(I)

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