Una operación aérea inusual se despliega sobre los bosques de Guam. Agencias de Estados Unidos lanzarán 2.000 ratones muertos cargados con paracetamol, utilizando pequeños paracaídas de papel para que queden atrapados en las copas de los árboles.

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El objetivo es erradicar a la serpiente arbórea marrón, una especie invasora que ha causado la extinción de aves nativas y frecuentes cortes de energía. Los roedores funcionan como cebos tóxicos diseñados para frenar esta plaga letal.

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El plan de Estados Unidos para acabar con serpientes invasoras en Guam

Estas especies llegaron escondidas en carga militar tras la Segunda Guerra Mundial y hoy suman cerca de dos millones en la isla. Con una densidad alarmante de hasta 100 ejemplares por hectárea, han silenciado los bosques al devorar gran parte de la fauna local, creando un desastre ecológico sin precedentes, indica Econews.

Una pequeña dosis de paracetamol puede acabar con su vida en poco tiempo. Foto: Pavel Kirillov

La ciencia detrás del plan es sorprendentemente precisa. Una dosis de 80 miligramos de paracetamol resulta mortal para estos reptiles, pero es inofensiva para la mayoría de los animales. Su organismo no procesa el fármaco, lo que provoca daños irreversibles en sus órganos vitales y la muerte.

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Para asegurar la efectividad, los cebos se lanzan desde helicópteros equipados con serpentinas biodegradables. Este mecanismo actúa como un paracaídas que enreda al ratón en las ramas altas, justo donde cazan las serpientes, evitando que caigan al suelo y pongan en riesgo a especies que no son el objetivo.

Su presencia afecta incluso a la red eléctrica de la isla. Foto: Wikimedia Commons

El daño trasciende lo ambiental y golpea la infraestructura. Las serpientes son responsables de unos 200 apagones anuales al electrocutarse en los transformadores, generando pérdidas superiores a los 4,5 millones de dólares y dejando a los 150.000 residentes con una red eléctrica inestable.

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Aunque no es una cura definitiva, los estudios indican que esta táctica reduce la actividad de la plaga en un 80 % en las zonas tratadas. Otras regiones vulnerables, como Hawái o las Galápagos, observan de cerca este experimento para evaluar si podrían proteger sus propios ecosistemas de invasiones similares.

(I)

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