El Ejército de Estados Unidos dio un paso clave hacia una defensa aérea sostenible. En recientes pruebas con fuego real en Arizona, se utilizó con éxito un interceptor reutilizable que neutraliza enjambres de drones mediante pulsos de energía invisible mientras vuela.

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Este sistema busca resolver el desequilibrio económico de la guerra actual. Mientras los enemigos lanzan drones baratos, las defensas agotan misiles de cientos de miles de dólares, una ecuación insostenible que hoy esta tecnología corrige.

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El nuevo sistema antidrones del Ejército de Estados Unidos

A diferencia de los misiles que neutralizan un dron a la vez, el nuevo Coyote Block 3 utiliza una carga de energía para neutralizar amenazas. El dispositivo emplea microondas de alta potencia o sistemas de guerra electrónica para “freír” los circuitos o cortar la comunicación de las naves enemigas al volar, según Interesting Engineering.

Puede atraparse para ser reacondicionado y vuelto a lanzar. Foto: Raytheon

Durante los ejercicios en el campo de pruebas de Yuma, el sistema integrado LIDS rastreó y desactivó con éxito un enjambre de diez drones desde múltiples direcciones. El procesamiento del radar permitió identificar cada blanco, mientras el interceptor decidía autónomamente cómo anularlos sin usar explosivos.

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La gran revolución de este modelo radica en su reutilización. Al no ser un proyectil kamikaze que se destruye al impactar, el dron puede ser recuperado en una red, reacondicionado y vuelto a lanzar. Esto permite preservar el costoso hardware interno y los sensores, reduciendo drásticamente el costo por cada intercepción realizada.

La tecnología ha sido miniaturizada para caber en un fuselaje pequeño, pero es letal contra aeronaves de gran tamaño. Es capaz de abatir drones de los Grupos 2 y 3, que pueden pesar hasta 600 kilos y operar a grandes altitudes, coordinándose con otros interceptores para dividir objetivos de forma inteligente.

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Tom Laliberty, directivo de Raytheon, destacó que esta herramienta ofrece a los aliados una “ventaja operativa asequible” frente a amenazas cada vez más sofisticadas. El objetivo final es evitar que las baterías antiaéreas se queden sin munición ante ataques masivos, garantizando una defensa persistente y rentable.

(I)

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