Días después de que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, las redes sociales especulan que usaron una supuesta “arma sónica” durante la operación en Venezuela. El rumor nace de un video donde un guardia describe una fuerza rara que lo dejó sangrando, mareado e incapaz de defenderse.

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La teoría ganó fuerza cuando Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, compartió la historia. Aunque la presunta víctima afirma que experimentó vómitos y parálisis física, ni el Pentágono ni el Comando Sur confirmaron el hecho, por razones de “seguridad operativa”.

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La verdad del “arma sónica” que habría usado Estados Unidos en Venezuela

Estados Unidos lleva décadas estudiando armas para inhabilitar al enemigo sin matarlo. Un ejemplo clave es el Sistema de Denegación Activa (ADS), dispositivo de ondas milimétricas que calienta la piel y obliga a huir, aunque jamás se ha confirmado su uso en combate, según Interesting Engineering.

Estados Unidos sí posee armas que inhabilitan al enemigo, pero su uso en combate no ha sido confirmado. Foto: Interesting Engineering

Otro sistema conocido es el Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD): emite sonidos muy fuertes y enfocados en dar advertencias, pero puede causar dolor. Sin embargo, expertos aclaran que no provoca sangrado ni los síntomas físicos descritos por el guardia venezolano.

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En este sentido, Forbes recordó el proyecto de Control Electromagnético de Interdicción de Personal (EPIC), diseñado para usar energía de radio y alterar el equilibrio. En teoría, esto causaría caídas, falta de coordinación y náuseas severas, pero no existe evidencia pública de que esta tecnología haya salido de las pruebas de laboratorio.

La teoría más probable es que los síntomas los produjo la intensidad del enfrentamiento armado. Foto referencial: Pixabay

Por esta razón, el editor de The War Zone, Joseph Trevithick, señala que no hay pruebas del uso de armas energía. Los síntomas podrían explicarse por la fuerte presión de explosiones cercanas, granadas aturdidoras o una mezcla de estrés y trauma físico sufrido durante el caos del enfrentamiento armado.

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Realmente, culpar a “superarmas” sirve para justificar fallos tácticos o proteger la moral del bando derrotado. Además, que la Casa Blanca difundiera la historia sugiere que podría tratarse de una técnica de guerra psicológica, para amplificar la narrativa de superioridad tecnológica de EE.UU., sin importar si tienen un arma así o no.

(I)

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