Evaluaciones recientes de la OTAN encendieron las alarmas sobre las capacidades militares en el Polo Norte. Los juegos de guerra mostraron que la preparación para el combate en el Ártico se concentra en Europa, no en Estados Unidos.
EE. UU. derribó un dron iraní que se aproximó a su portaviones USS Abraham Lincoln en Medio Oriente
El desempeño de las fuerzas británicas y escandinavas superó notablemente al de las tropas estadounidenses en la simulación. Naciones como Noruega o Finlandia demostraron ser mucho más competentes y eficaces en condiciones de frío extremo.
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La posible crisis de Estados Unidos en la guerra por el Ártico
Si bien EE.UU. tiene más de 1.000 millas de costa ártica a lo largo de Alaska, su infraestructura operativa es limitada. El país tiene un número reducido de rompehielos, una herramienta vital para navegar la zona, lo que genera una desventaja logística evidente en la competencia por los recursos del norte, según el portal 1945.
La desigualdad se vuelve crítica al mirar a Rusia, que controla la estratégica Ruta del Mar del Norte: Moscú opera una flota de más de 15 rompehielos y expande agresivamente su presencia militar. La maniobra enciende las alarmas del Congreso estadounidense sobre la capacidad real para defender sus intereses.
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El Pentágono lleva años rastreando este cambio y ha tenido que ajustar sus estrategias. Hace una década, la Marina actualizó su “Hoja de Ruta del Ártico” para adelantar la preparación, reconociendo que el deshielo está abriendo nuevas rutas navegables y opciones estratégicas mucho antes de lo anticipado.
La urgencia responde a un fenómeno climático acelerado: el Ártico se calienta el doble de rápido que el resto del planeta. Los informes navales advierten que la región podría experimentar veranos casi libres de hielo para la década de 2030, lo que obligó a apresurar planes de contingencia ante la inminente apertura de rutas comerciales y militares.
Para cerrar la brecha tecnológica, la Oficina de Investigación Naval ha intensificado sus ensayos. Se han desplegado drones bajo el hielo para medir la temperatura y se prueban nuevos sistemas de armas y cascos de barcos con calefacción, diseñados para funcionar en brutales condiciones de congelación.
(I)
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