La provincia de Málaga está protagonizando una de las transiciones energéticas más rápidas y profundas de las carreteras españolas.Según la DGT entre 2019 y 2025, la movilidad malagueña ha dado un vuelco radical: el distintivo ECO ha pasado de ser una curiosidad estadística <b>a convertirse en el nuevo estándar del mercado, impulsado por una regulación ambiental cada vez más estricta.</b>En 2019 Málaga contaba con <b>apenas 11.090 turismos</b> ECO en su censo total.Seis años después, al cierre de 2025, esa cifra se ha disparado hasta las 70.999 unidades.Este <b>incremento del 540 %</b> en el parque total refleja un cambio drástico en las decisiones de compra.El punto de inflexión definitivo se ha vivido en el último ejercicio: <b>de los 39.248 coches nuevos matriculados en 2025, un total de 16.958 lucían la pegatina ECO.</b>Esto significa que, actualmente, el 43,2 % de los compradores malagueños opta por la hibridación, una cuota de mercado seis veces superior a la de 2019.La implementación de las <b>Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) </b>en núcleos urbanos clave como Málaga capital y Marbella ha actuado como un catalizador letal para los vehículos más antiguos.El análisis de los datos revela un proceso de <b>saneamiento del parque móvil</b> sin precedentes:A pesar de la renovación tecnológica hacia modelos más limpios, el <b>desafío de Málaga</b> sigue siendo el volumen total. La provincia ha cerrado 2025 con una flota de 938.048 turismos.Sumando todo tipo de vehículos motorizados, la <b>cifra asciende a 1.396.623 unidades</b>. Con una densidad de 780 vehículos por cada 1.000 habitantes, Málaga es la sexta provincia de España con mayor presión circulatoria, superando a Madrid (772) y dejando muy atrás a Barcelona (629). <b>(I)</b>