El próximo 30 de abril servirá como un “ensayo general” para el eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026, uno de los fenómenos astronómicos más relevantes de las últimas décadas en España y el primero de este tipo visible en la península ibérica en más de un siglo.

Este evento sumirá al cielo en una oscuridad casi total durante cerca de dos minutos en varias zonas del país.

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La iniciativa busca que los ciudadanos comprueben con antelación si podrán observar el fenómeno desde su propia ubicación, especialmente en entornos urbanos donde edificios u obstáculos pueden dificultar la visibilidad.

El eclipse de agosto será visible en toda España, aunque la totalidad —cuando la Luna cubre completamente al Sol— solo se apreciará en una franja que cruzará desde Galicia hasta las Islas Baleares, pasando por Castilla y León.

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Dado que la fase total durará apenas unos minutos, especialistas recomiendan planificar con precisión el punto de observación para no perderse el momento clave.

La plataforma Trío de Eclipses propuso realizar una prueba el 30 de abril a la misma hora en la que ocurrirá el eclipse, alrededor de las 20:30.

El procedimiento es sencillo: acudir al lugar elegido y verificar si el Sol se observa completamente a esa hora. Si es visible sin obstrucciones, ese punto será adecuado para agosto.

En caso contrario, se recomienda buscar una ubicación alternativa con mejor horizonte despejado.

Este “ensayo” es posible gracias a la simetría de la órbita terrestre. Desde la Tierra, el Sol describe el mismo arco en el cielo en dos fechas equidistantes del solsticio de verano.

Este fenómeno, descrito como un “espejo temporal”, permite anticipar con precisión la posición del Sol y las condiciones de visibilidad meses antes del eclipse.

Para quienes no puedan realizar la prueba ese día, existen alternativas cercanas: el 28 de abril y el 2 de mayo ofrecen resultados muy similares.

Expertos subrayan que no se requieren equipos especiales para esta verificación previa, más allá de observar directamente si el Sol queda libre de obstáculos en el horizonte.

La recomendación final es clara: marcar con antelación el mejor punto de observación puede ser la diferencia entre presenciar uno de los eventos astronómicos más esperados del siglo o perderlo parcialmente. (I)