<a href="https://www.eluniverso.com/temas/barcos/" target="_blank" rel="" title="https://www.eluniverso.com/temas/barcos/"><b>El portaaviones de clase Gerald R. Ford, con un costo aproximado de 13.000 millones de dólares por unidad</b></a><b>, simboliza una apuesta estratégica de alto riesgo para mantener el dominio naval de Estados Unidos. </b>Pese a las críticas que ha enfrentado el programa por sus sobrecostos y retrasos, sigue siendo el pilar central del futuro poder marítimo estadounidense y la única opción realista para sostener la supremacía global en los océanos.De acuerdo al portal <a href="https://www.19fortyfive.com/2026/02/the-navys-13-billion-failure-why-the-ford-class-aircraft-carrier-is-too-big-to-fail/" target="_blank" rel="" title="https://www.19fortyfive.com/2026/02/the-navys-13-billion-failure-why-the-ford-class-aircraft-carrier-is-too-big-to-fail/">1945</a>, este<b> portaaviones fue diseñado para reemplazar a </b><a href="https://www.eluniverso.com/estados-unidos/servicio/cual-es-el-portaaviones-mas-antiguo-de-estados-unidos-nota/" target="_blank" rel="" title="https://www.eluniverso.com/estados-unidos/servicio/cual-es-el-portaaviones-mas-antiguo-de-estados-unidos-nota/"><b>los envejecidos clase Nimitz, con más de medio siglo en servicio</b></a>, por lo que prometía mejoras graduales en eficiencia operativa generación de misiones y capacidad energética. Pero la incorporación simultánea de múltiples tecnologías nuevas —especialmente el sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves (EMALS) y el avanzado sistema de detención (AAG)— complicó su desarrollo, provocando fallas técnicas y elevando significativamente los costos del programa.<a href="https://www.airlant.usff.navy.mil/cvn78/" target="_blank" rel="" title="https://www.airlant.usff.navy.mil/cvn78/">Pese a los obstáculos</a>, la clase Ford ofrece capacidades que refuerzan su relevancia estratégica, por ejemplo, cuenta con mayor generación eléctrica, una cubierta optimizada y potencial para sostener un ritmo superior de salidas aéreas. <b>Además, fue concebido para operar el F-35C y futuras aeronaves no tripuladas durante una vida útil estimada de 50 años</b>.<b>Las alternativas propuestas —portaaviones más pequeños, buques arsenal, aviación basada en tierra o enjambres de drones— no logran igualar la combinación de presencia permanente, densidad de fuego y valor político que aporta un superportaaviones. </b>Las unidades más pequeñas carecen de la capacidad operativa requerida para compromisos globales, mientras que los sistemas no tripulados aún dependen del soporte, los sensores y la infraestructura que ofrece un gran portaaviones.<b>En este sentido, el poder aéreo basado en tierra presenta limitaciones logísticas y políticas, ya que depende del acceso a países anfitriones y es más vulnerable a ataques con misiles.</b> En contraste, un superportaaviones funciona como una base aérea móvil y flexible, capaz de desplegarse sin depender de permisos externos. Esta autonomía operativa refuerza su valor estratégico en escenarios de crisis.Con más de 120.000 millones de dólares invertidos en el programa, infraestructura y cadena industrial, abandonar la clase Ford generaría un vacío en la estructura naval estadounidense.<b>(I)</b>