La clase Virginia se ha transformado en la pieza clave del poder submarino estadounidense. En lugar de diseñar naves nuevas desde cero, la Armada optó por una estrategia de evolución que las mantiene vigentes tras 25 años desde su inicio.

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A finales de 2025 comenzó la producción del Bloque VI de mejoras, confirmando su estatus de activo vital. Al igual que un iPhone, este submarino recibe actualizaciones internas de software y armas sin alterar su diseño exterior básico.

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Ventajas de los submarinos furtivos clase Virginia de Estados Unidos

Los Bloques I y II se enfocaron en el sigilo y la versatilidad para reemplazar a la flota de la Guerra Fría. Con el tiempo, el Bloque III cambió la proa para mejorar el sonar y el Bloque IV perfeccionó la fiabilidad mecánica, reduciendo el tiempo de mantenimiento para que pasen más tiempo bajo el mar, indica el portal 1945.

Una de sus últimas actualizaciones es un módulo de carga de misiles, para incrementar la capacidad de ataque. Foto: U.S. Navy

El cambio más radical llegó con el Bloque V, que añadió un módulo de carga de 84 pies al casco. Esta adición permitió instalar lanzadores más grandes y elevar la capacidad ofensiva a 40 misiles Tomahawk, lo que multiplicó su poder de fuego sin tener que construir un submarino completamente nuevo.

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Actualmente, la producción del Bloque VI se centra en la superioridad informática y la flexibilidad de la carga útil, ya que los ingenieros navales preparan estos cascos para integrar armas hipersónicas convencionales, asegurando que la plataforma pueda responder a amenazas más rápidas.

Esta continuidad de mejoras garantiza la disponibilidad de la flota y ahorra recursos. Foto: Ashley Cowan/HII.

Desde el punto de vista industrial, mantener un navío común permite a los astilleros optimizar la construcción y evitar retrasos en programas experimentales. Esta continuidad en la línea de montaje garantiza la disponibilidad de la flota y ahorra recursos vitales mientras maduran las tecnologías de la próxima generación.

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La Armada planea mantener operativos estos submarinos hasta más allá del 2050. Mientras que el futuro programa SSN(X) no llegue a la fase de construcción antes de 2040, la clase Virginia seguirá siendo el garante del dominio submarino, adaptándose a los nuevos desafíos oceánicos que surjan.

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