El gobierno de Arabia Saudí comenzó a realizar maniobras logísticas de emergencia para evadir el bloqueo impuesto por Irán sobre el estrecho de Ormuz. Esta nueva estrategia busca evitar el inminente colapso energético mundial.
Se trata de inmensos oleoductos que atraviesan el desierto y permiten desviar millones de barriles de petróleo hacia puertos alejados del conflicto, disminuyendo significativamente la efectividad del plan disuasivo de Teherán.
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Las arterias petroleras ocultas en el desierto de Arabia Saudí
El oleoducto East-West Pipeline, conocido como Petroline, es una red de tuberías de 1.200 kilómetros de largo que bombea crudo desde los yacimientos orientales hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, permitiendo su exportación al evitar el radio de acción de los misiles iraníes, según Xataka.
La petrolera estatal Saudi Aramco trabaja rápidamente para elevar su capacidad a siete millones de barriles diarios, de los cuales dos millones alimentarán sus refinerías locales. Los cinco restantes saldrán desde Yanbu a bordo de 25 superpetroleros para abastecer a los mercados globales.
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Sin embargo, el plan enfrenta problemas técnicos: las dos terminales portuarias tienen capacidad solo para cuatro millones y las tuberías transportan crudo sin procesar, empeorando la crisis en Europa por la escasez de diésel tras el ataque de un dron iraní contra la planta refinadora de Ruwais.
Además, los inmensos barcos cargados deberán atravesar las aguas de Yemen, exponiéndose a los ataques de los rebeldes hutíes apoyados por Teherán. Una situación similar enfrenta Emiratos Árabes Unidos, que puede enviar hasta dos millones de barriles por el oleoducto Habshan-Fujairah, pero debe navegar cerca de aguas iraníes.
Si bien los analistas energéticos confirmaron que estas tuberías no reemplazan la importancia de la ruta de Ormuz, sí logran comprar tiempo valioso para frenar un posible colapso económico mundial.
(I)