Tomar café a primera hora de la mañana es uno de los rituales para empezar la jornada más comunes en todo el mundo. Muchos apelan al consumo matutino de esta bebida para espabilarse, aunque el cuerpo tiene su propia forma de activarse con la ayuda del cortisol.

El café matutino podría reducir el riesgo de demencia: Este es el rol de la cafeína en la protección del cerebro

También conocida como la hormona del despertar, esta se dispara la primera media o tres cuartos de hora tras levantarnos, proveyendo energía y preservando el estado de alerta. No obstante, investigaciones han revelado que la cafeína incide en su secreción normal.

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¿Cómo influye el café en el cortisol?

Una reciente revisión de 15 estudios realizados entre 2000 y 2024, publicada en la revista Endocrine Abstracts, concluyó que el café generó el aumento de cortisol más significativo de todas las bebidas con cafeína debido a su alta concentración del estimulante natural.

De acuerdo con la investigación, una taza de café de 240 mililitros -entre 80 y 120 miligramos de cafeína- elevó esta hormona entre un 20 y 50 % sobre el nivel basal durante la primera hora de consumo, reportó Ecoticias.

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Otro ensayo, citado por el portal, mostró que beber café normal luego de haber desayunado provocó grados de cortisol altos por un periodo de varias horas en hombres sanos, en relación con otras bebidas, como el agua o el café descafeinado.

El consumo habitual produce una respuesta atenuada

Sin embargo, el café no afecta a todos por igual. Los estudios han demostrado que las personas con un consumo habitual de cafeína presentan una respuesta atenuada al cortisol, lo cual parece apuntar al desarrollo de tolerancia con el paso del tiempo.

Según el medio, otros experimentos en donde se suministró a los participantes cantidades fijas de cafeína por varios días evidenciaron que la elevación del cortisol merma cuando el cuerpo se habitúa a su ingestión.

Las personas con un consumo habitual de cafeína presentan una respuesta atenuada al cortisol Foto: Unsplash

Ante todo esto, existe la creencia de que se debe esperar aproximadamente una hora tras despertar antes de beber café, pero no hay investigaciones a largo plazo que hayan cotejado los efectos entre quienes lo toman apenas empiezan el día y quienes aguardan.

El fundamento de esta recomendación está, principalmente, en que la cafeína antagoniza todos los tipos de receptores de adenosina en el cerebro, una molécula que provoca la somnolencia y descanso.

Beber café justo tras salir de las sábanas podría dejar más de este nucleósido, lo cual ocasionaría una mayor sensación de sueño más adelante, cuando el efecto del estimulante se disipe, pero no está suficientemente estudiado.

(I)

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