El chikunguña es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti que, además de provocar fiebre alta, puede generar secuelas prolongadas en quienes la padecen. Entre ellas se encuentran dolores articulares persistentes que afectan la movilidad durante meses o años.

Investigaciones citadas por autoridades sanitarias brasileñas indican que las personas que desarrollan la forma crónica de la enfermedad tienen hasta 76 veces más riesgo de presentar problemas de locomoción. El mismo estudio, realizado por la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, señala también un aumento en el riesgo de depresión.

Publicidad

Otros datos coinciden en la persistencia de los síntomas. Un estudio de la Universidad George Washington, basado en el seguimiento de 500 pacientes, encontró que una de cada ocho personas diagnosticadas con chikunguña reportó dolor articular durante al menos tres años.

A nivel regional, la enfermedad mantiene una alta incidencia. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, en 2025 se registraron cerca de 620.000 casos en el mundo. En Brasil, el Ministerio de Salud reportó más de 127.000 contagios y 125 fallecimientos en ese mismo año.

Publicidad

En este contexto, Brasil autorizó la producción local de la vacuna Butantan-Chik. La decisión fue tomada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, que habilitó al Instituto Butantan para fabricar el inmunizante desarrollado junto con la farmacéutica Valneva.

La vacuna fue aprobada en abril de 2025 y comenzó a aplicarse en febrero de 2026 en un plan piloto en municipios con alta incidencia. Está dirigida a personas de entre 18 y 59 años y, según datos de ensayos clínicos publicados en The Lancet, el 98,9 % de los participantes desarrolló anticuerpos neutralizantes.

La autorización de producción local permite avanzar en la incorporación del inmunizante al sistema público de salud brasileño y ampliar su acceso en zonas con mayor circulación del virus.

Las autoridades sanitarias mantienen como medida principal de prevención el control del mosquito transmisor, mediante la eliminación de criaderos de agua estancada en viviendas y espacios abiertos. (I)