Durante años, un hombre utilizó una piedra para sostener los cimientos de su granero sin imaginar su verdadero valor: el objeto, que estaba en el jardín de su casa en Morkuvky, en la República Checa, era realmente antiguo.
De acuerdo a SmithSonian, el hallazgo se produjo en 2007, cuando J. Tomanec encontró la pieza rectangular y, aunque al principio parecía una simple roca, arqueólogos determinaron después que era mucho más antigua y que su origen se remonta a la Edad de Bronce, alrededor del 1350 a. C.
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Los expertos descubrieron que la piedra era en realidad un molde usado para fabricar puntas de lanza de bronce, ya que la losa conserva una cavidad con la forma exacta del arma que permitía fundir metal líquido y crear armas con gran precisión.
Para producir las lanzas, el bronce derretido se vertía en dos mitades del molde, que luego se unían con alambre de cobre para obtener una punta de lanza con base hueca y crestas en sus lados. Este diseño era común en armas de la Edad del Bronce tardía.
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El material del molde, una roca volcánica llamada toba riolítica, probablemente fue transportado desde regiones situadas a cientos de kilómetros, lo que sugiere que ya existían redes de intercambio de materias primas en Europa central, ya que el artefacto refleja una tecnología metalúrgica bastante avanzada.
Los investigadores creen que el molde pudo pertenecer a la cultura de los Campos de Urnas. Las marcas de calor indican que fue utilizado muchas veces para fabricar numerosas puntas de lanza.
Así, una simple piedra que sostuvo un granero durante décadas resultó ser una pieza arqueológica excepcional.
(I)