El deshielo acelerado del Ártico podría abrir la puerta a más de 2.500 especies de plantas extranjeras capaces de sobrevivir en ese ambiente, pues si algunas semillas llegan por barcos, aviones o viajeros, el paisaje de la tundra podría empezar a transformarse sin que las comunidades lo noten de inmediato.

Un estudio liderado por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología identificó 2.554 especies con compatibilidad climática con el Ártico, a través de mapas elaborados que muestran que gran parte de la región podría albergar plantas exóticas si logran establecerse y reproducirse.

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El cambio climático está debilitando la barrera natural que antes protegía al Ártico: veranos más largos, deshielo temprano y suelos más húmedos crean condiciones favorables para que las semillas germinen y las plántulas comiencen a crecer.

La expansión de carreteras, minas y estaciones científicas también facilita la invasión biológica, pues estas actividades alteran el suelo y aumentan el tráfico humano, lo que multiplica las posibilidades de que semillas de otras regiones lleguen y se dispersen.

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Los investigadores detectaron varios “puntos críticos” en el sur del Ártico, cerca de puertos y ciudades donde el movimiento de personas y mercancías es constante y lugares como Alaska occidental, Groenlandia o el norte de Europa podrían ser puertas de entrada para nuevas especies.

Aunque actualmente solo unas pocas plantas no nativas se consideran invasoras, el riesgo crece con el aumento del transporte y el turismo, por ello, los científicos destacan que la prevención, como limpiar equipos y controlar cargas, será clave para evitar que la tundra cambie para siempre.

(I)

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