El emblemático árbol de Josué, una especie con 2,5 millones de años de antigüedad, enfrenta una crisis sin precedentes. Aunque ha sobrevivido a numerosos cambios climáticos, las condiciones actuales amenazan su existencia a futuro.

Charles Darwin, científico: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio”

Este año, la planta comenzó a florecer a finales de octubre, meses antes de su ciclo habitual en febrero. Este evento inusual, reportado masivamente en el sur de California, podría romper su delicada sincronización con la naturaleza.

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La polilla de la yuca es su principal motivo para sobrevivir. Foto: Parque Nacional Árbol de Josué

El problema del florecimiento del árbol de Josué

La supervivencia del árbol depende totalmente de la polilla de la yuca. Si las flores se abren antes de tiempo y los insectos no salen de sus capullos para depositar el polen, la reproducción sexual fallará, impidiendo la generación de frutos viables necesarios para la especie, indica SF Gate.

Si las flores del árbol no son polinizadas, causan una reacción en cadena que debilita esta relación simbiótica. Foto: Sherwin Carlquist

El biólogo Jeremy Yoder advierte que si los árboles gastan energía en flores que no serán polinizadas, se volverán menos resistentes. Este esfuerzo desperdiciado debilita a la población, dificultando su capacidad para reponerse y generar nuevas semillas ante el estrés del clima.

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Aunque se sospecha que las lluvias tempranas causaron el fenómeno, los científicos piden ayuda. A través de iNaturalist, los ciudadanos pueden subir fotos para documentar si estos árboles precoces logran dar fruto o si el ciclo vital se ha roto definitivamente por completo.

Para finalez de siglo, su hábitat podría reducirse casi por completo. Foto: PxHere

Además de las semillas, esta especie del desierto de Mojave es capaz de clonarse mediante sus raíces fibrosas, llamadas rizomas. Esta fascinante capacidad de generar brotes genéticamente idénticos ha sido vital para recuperarse de incendios o inundaciones durante millones de años.

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Sin embargo, el futuro es incierto. Un estudio proyecta que, si las emisiones de gases continúan igual, el hábitat del árbol podría reducirse a solo 0,02 % del actual para finales de siglo, una pérdida devastadora para una planta que ha sido ícono cultural de las tribus indígenas.

(I)

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