Bajo las montañas de los Alpes suizos existe, en práctica, un “segundo país” que consta de una vasta red de túneles, carreteras subterráneas y galerías ocultas que sostienen el transporte, el suministro de agua y la energía.
Para el viajero, atravesar estos paisajes representa apenas un instante rutinario en tren. Para Suiza, es el resultado de décadas de excavaciones que transformaron el corazón de la roca en la infraestructura estratégica, detalla EcoNews.
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¿De qué trata este segundo país bajo las montañas de los Alpes Suizos?
Este mundo oculto cuenta con más de 1.400 túneles y supera los 2.000 kilómetros de galerías, una extensión comparable a grandes sistemas urbanos. Asimismo, incluye túneles ferroviarios bajo los Alpes, pasos carreteros nacionales y conductos invisibles que canalizan electricidad y recursos hídricos, una red subterránea que por su magnitud revela una planificación a escala país pensada para funcionar sin alterar la vida en la superficie.
La obra emblemática es el Nuevo Enlace Ferroviario a través de los Alpes (NRLA, por sus siglas en inglés), que integra los túneles de base de Lötschberg, Gotthard y Ceneri; estas son sus características:
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- El túnel base de Gotardo, que cuenta con unos 57 kilómetros, es el más largo del mundo y permite cruzar los Alpes en apenas 20 minutos.
- Este corredor plano redefine cómo se mueve el país por debajo de las montañas.
La meta es cuidar el medio ambiente
El objetivo central de este proyecto es ambiental, pues a través del sistema se trasladará el transporte de mercancías de la carretera al ferrocarril para proteger los valles alpinos, ya que por años, los camiones saturaron pasos montañosos, causando contaminación, ruido y riesgos.
Esta infraestructura, de la mano de políticas específicas han hecho que, en la actualidad, la mayor parte de la carga transfronteriza cruza Suiza en tren, lo que disminuye emisiones y el número de camiones circulando por rutas frágiles.
Es importante destacar que esta construcción profunda no estuvo exenta de impactos y es que millones de toneladas de roca fueron extraídas, si dejar de lado de que se utilizó una gran cantidad de hormigón.
Sin embargo, los planificadores aplicaron medidas para limitar el daño ambiental: transporte los materiales por ferrocarril, tratamiento de agua, control de polvo y restauración tanto de riberas como de hábitats una vez concluidas las obras para compensar lo que se le quitó a la montaña.
Este “país subterráneo” también optimiza la resiliencia frente al clima extremo, pues protege las carreteras y vías férreas de avalanchas, derrumbes e inundaciones.
(I)