China agregó una mejora discreta pero significativa a uno de sus principales aviones de ataque marítimo, reforzando su capacidad para operar a larga distancia sobre mares en disputa. Se trata de la modernización del bombardero H-6J, que resalta el interés continuo de Pekín por ampliar su alcance aéreo y fortalecer tanto la vigilancia como el ataque naval.

De acuerdo a Interesting Engineering, un informe publicado en la televisión estatal CCTV, mostró al H-6J volando con dos cápsulas externas de reconocimiento. Un nuevo equipamiento revelado en el contexto de ejercicios recientes del Ejército Popular de Liberación y que apunta a una mejora sustancial de detección de objetivos lejanos así como en el control del entorno marítimo.

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Foto: Cortesía X @nuwangzi

¿Cuáles son las características del H-6J?

El H-6J, variante naval de la familia de bombarderos H-6, lleva varios años en servicio, pero ahora presenta una diferencia clave entre modelos como el H-6K: la incorporación de estos dos pods externos, que para analistas y personal militar son como un “par de ojos extras” que amplían el campo de visión del avión y le permiten identificar blancos en zonas más amplias del océano.

Expertos aseguran que estas cápsulas están pensadas para complementar y superar las limitaciones del radar integrado del bombardero, facilitando la localización y el seguimiento de objetivos marítimos más allá de su alcance habitual, lo que puede marcar la diferencia en misiones de vigilancia oceánica, donde la detección temprana es determinante para el éxito de ataques de largo alcance. Asimismo, se ha sugerido que podrían cumplir funciones de guerra electrónica.

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El H-6J es un activo clave en la estrategia antibuque de China y en su capacidad de disuación naval, con especial relevancia en escenarios sensibles como el estrecho de Taiwán.

Entre las principales las mejoras físicas que ha recibido este avión de ataque marítimo se encuentra el aumento de puntos de anclaje en las alas, que pasaron a ocho y le permite transportar una mayor combinación de misiles, sensores y equipos especializados en una sola misión.

Para los especialistas, esta modernización refuerza la versatilidad del bombardero, permitiéndole alternar entre misiones de reconocimiento en tiempos de paz y ataques de precisión en escenarios de conflicto.

(I)

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