La robótica blanda, que se emplea en medicina y agricultura, contribuye silenciosamente a la contaminación global. Hasta ahora, los ingenieros enfrentan un dilema técnico: elegir entre materiales biodegradables de baja eficacia o componentes de alto rendimiento que persisten en el medio ambiente por siglos.

Pero hay buenas noticias. Una colaboración científica entre la Universidad Nacional de Seúl (SNU), la Universidad de Sogang y la Universidad Johannes Kepler de Linz presentó el primer sistema robótico blando totalmente compostable, según Interesting Engineering.

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El secreto de este avance reside en el uso de un elastómero biodegradable que permite al robot recuperar su forma original con una precisión asombrosa. Este material demostró una resistencia excepcional, manteniendo su fuerza y capacidad de flexión tras un millón de ciclos de uso.

Foto: freepik

Primer robot biodegradable

Lo más importante del proyecto es la integración de una electrónica inorgánica biodegradable. En lugar de utilizar metales pesados y semiconductores convencionales, los investigadores usaron magnesio, molibdeno y silicio.

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Estos elementos permiten que el sistema incluya sensores de temperatura, humedad, pH y presión, e incluso módulos de administración de fármacos, sin generar residuos peligrosos.

Al finalizar su vida útil, el robot es sometido a condiciones de compostaje industrial y se descompone totalmente en pocos meses. Las pruebas de laboratorio confirmaron que el residuo resultante no solo carece de toxicidad, sino que actúa como un abono útil para el crecimiento de las plantas.

(I)

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