Las enfermedades transmitidas por garrapatas siguen aumentando en Estados Unidos y uno de los virus que más preocupa a los especialistas es Powassan, una infección poco común pero mucho más peligrosa que la enfermedad de Lyme.

Según el epidemiólogo Peter Krause, el virus registra alrededor de 60 casos anuales en el país, pero las infecciones han ido creciendo en los últimos años.

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El principal riesgo es su gravedad. Aproximadamente el 50% de las personas diagnosticadas ha presentado daño cerebral y la tasa de mortalidad ronda el 10%.

“Es un virus realmente desagradable”, señaló Krause en una entrevista difundida por la Escuela de Salud Pública de Yale.

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Qué es el virus Powassan

El virus Powassan es transmitido por la garrapata de patas negras, también conocida como garrapata del ciervo, la misma especie vinculada a la enfermedad de Lyme.

A diferencia del Lyme, que suele tratarse con antibióticos, Powassan puede afectar directamente el sistema nervioso central y provocar encefalitis o inflamación cerebral.

Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, vómitos, debilidad, confusión, pérdida de coordinación y convulsiones. En algunos casos, quienes sobreviven quedan con secuelas neurológicas permanentes.

Otro factor que preocupa a los especialistas es la rapidez del contagio. Mientras la enfermedad de Lyme generalmente requiere que la garrapata permanezca adherida durante más de 36 horas, el virus Powassan puede transmitirse en apenas 15 minutos.

Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico contra esta infección.

Foto: Pixabay.

El aumento de las garrapatas en EE. UU.

Krause explicó que el cambio climático ha favorecido la expansión de las garrapatas hacia zonas más frías de América del Norte, incluyendo partes de Canadá.

Las enfermedades transmitidas por garrapatas ya han sido reportadas en todos los estados de EE. UU., aunque la mayor concentración sigue en el noreste y el medio oeste superior del país.

La enfermedad de Lyme continúa siendo la más frecuente. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades registraron más de 89.000 casos en 2023, aunque estimaciones apuntan a que la cifra real podría superar los 476.000 contagios anuales.

Otras infecciones comunes transmitidas por garrapatas incluyen la anaplasmosis y la babesiosis. Esta última puede alcanzar una mortalidad de hasta 20% en personas inmunocomprometidas.

Cómo reducir el riesgo

Los especialistas recomiendan evitar zonas de pasto alto y áreas boscosas donde suelen encontrarse garrapatas.

Si se realizan actividades al aire libre, aconsejan usar ropa de manga larga, pantalones claros y repelentes con DEET o permetrina. También recomiendan revisar el cuerpo y la ropa después de caminar por zonas de riesgo.

En caso de encontrar una garrapata adherida a la piel, debe retirarse lo antes posible con pinzas.

Los expertos también aconsejan mantener patios y jardines libres de maleza, pilas de madera o zonas húmedas que favorezcan la presencia de ratones y ciervos, animales clave en la propagación de garrapatas. (I)