Una perforadora capaz de llegar a tres metros de profundidad planea operar en la superficie lunar gracias al exitoso alunizaje de Blue Ghost 1, cerca del Mons Latreille en Mare Crisium.
La misión de Firefly Aerospace transportó al menos 10 instrumentos científicos diseñados para responder preguntas fundamentales sobre navegación, flujo de calor, comportamiento del polvo lunar y perforación del suelo, reseña el Earth.
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Nuevo alunizaje de la NASA
Entre el cargamento destacan un receptor del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS), una suite de cámaras para capturar penachos de aterrizaje, una computadora tolerante a radiación y un sensor magnetotelúrico que escucha campos electromagnéticos naturales para descifrar las propiedades eléctricas del subsuelo lunar.
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Este segundo alunizaje comercial exitoso, después del Odysseus de Intuitive Machines en 2024, marca un cambio estratégico en la exploración espacial estadounidense.
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La NASA ahora usa un sistema de viajes privados llamado CLPS (Servicios Comerciales de Carga Lunar), donde compra servicios de envío a la Luna en vez de construir sus propias naves. Es como contratar empresas privadas para hacer las entregas. Esto ayuda a repartir el riesgo, porque si una misión falla, hay otras que pueden funcionar.
En total, la NASA tiene un presupuesto de 2 mil 600 millones de dólares para estas misiones, y ese dinero se usará hasta noviembre de 2028.
Blue Ghost aterrizó en posición vertical y estable cerca de un antiguo respiradero volcánico, lo que simplifica las operaciones superficiales y se convierte en una ventana única hacia la historia térmica y química de la corteza lunar durante el día lunar de operaciones planificado.
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Los instrumentos ya recopilan datos que beneficiarán tanto la exploración futura como aplicaciones terrestres.
El experimento LuGRE demostró que las señales débiles de GPS y Galileo pueden adquirirse y rastrearse desde la Luna, lo que podría hacer que futuras misiones dependan menos del seguimiento terrestre.
La investigación del polvo lunar también tiene aplicaciones prácticas en la Tierra. Informan el control estático en salas limpias y el diseño de materiales resistentes al desgaste en lugares polvorientos.
Los equipos planean registrar un atardecer lunar y observar cómo se comporta el polvo con luz solar de ángulo bajo, sobre todo cerca del terminador donde la iluminación cambia rápido y las partículas cargadas pueden elevarse y caer cerca de la superficie.
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