Un grupo de investigadores encontró rastros de una antigua explosión estelar atrapados en el hielo de la Antártida, un hallazgo que podría ayudar a reconstruir la historia reciente del entorno cósmico que atraviesa el sistema solar.
El estudio, publicado en la revista científica Physical Review Letters, identificó átomos de hierro-60, un isótopo radiactivo que suele originarse en explosiones de supernovas.
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Según los científicos, este material viajó por el espacio durante decenas de miles de años antes de llegar a la Tierra y quedar preservado en capas de nieve y hielo antártico.
Cómo encontraron el material de una supernova
La investigación analizó unos 300 kilogramos de hielo de la Antártida con una antigüedad de entre 40.000 y 80.000 años.
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Los expertos derritieron el hielo y utilizaron procesos químicos para aislar pequeñas cantidades de hierro. Después aplicaron una técnica llamada espectrometría de masas con aceleradores para identificar átomos individuales de hierro-60.
Este elemento es considerado una “huella” de explosiones estelares porque no se produce de forma natural en grandes cantidades en la Tierra.
Los científicos ya habían detectado hierro-60 en nieve reciente y sedimentos oceánicos antiguos, pero esta vez encontraron niveles más bajos de lo esperado.
Qué revela sobre el sistema solar
El equipo cree que la variación detectada podría estar relacionada con el paso del sistema solar a través de la llamada Nube Interestelar Local, una de las varias nubes de gas y polvo presentes en esta región de la galaxia.
Investigaciones previas sugieren que estas nubes podrían haberse formado tras explosiones de supernovas y que el sistema solar ha estado atravesando una de ellas desde hace entre 40.000 y 124.000 años.
Según los autores, los resultados obtenidos en el hielo coinciden con ese periodo y podrían ser una evidencia de cómo el entorno interestelar afecta la cantidad de polvo cósmico que llega a la Tierra.
Los investigadores aclararon que todavía existen preguntas sin resolver, ya que la cantidad de hierro-60 hallada es menor a la esperada si las nubes se originaron directamente en una supernova.
Aun así, consideran que capas de hielo más antiguas podrían ayudar a entender mejor el origen y evolución de estas estructuras interestelares cercanas al sistema solar. (I)