La gastronomía es sinónimo de compartir. Una comida en solitario es algo que no debería suceder con frecuencia; alimentarnos es motivo de conversación alrededor de la mesa.

Cuando vamos a un restaurante, nos encontramos con el menú que especifica entradas y platos principales, términos que, a mi criterio, cada vez deberíamos dejar de usar. Todos los platos del menú deberían estar al mismo nivel de importancia, especificando, eso sí, el tipo de cocina: ensaladas, sopas, guisos, arroces, etc., así como el tamaño o las raciones, para saber exactamente de cuánto estamos hablando.

Es frecuente ya en varias cocinas compartir tres o cuatro platos entre el mismo número de comensales. Esto hace que el menú sea más nutrido y variado gastronómicamente; terminamos probando de todo en las cantidades justas, no hay mayor desperdicio y, si queda espacio, se pide un plato más. La velada, sin duda, se vuelve mucho más divertida.

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Por ello, cada vez es más común que los platos se pidan para compartir entre varios. Que cada comensal pida un solo plato es una tradición que siempre estará presente. Por otro lado, también tenemos los menús degustación, con porciones muy pequeñas, estilo tapeo, cuyo probable origen moderno ha sido comentado por Ferran Adrià en diversas entrevistas.

Nuestros platos ecuatorianos se prestan perfectamente para este formato. En varias ocasiones he intentado sugerir a amigos restauranteros que opten por ofrecerlos bajo este sistema: una cazuela, una sopa o un guiso al centro de la mesa para compartir es perfecto. Claro está que es un estilo que complementa la oferta; no podemos dejar de ofrecer también los platos individuales que muchas personas aprecian de la misma forma.

En la cocina internacional, platos como los arroces, pastas y asados suelen compartirse, incluso ensaladas y hasta el postre.

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Esta semana retomamos el consumo de cangrejo. La veda, que religiosamente cumplimos, finalizó, y nuestra comunidad vuelve a deleitarse con la oferta de platos preparados con nuestro crustáceo de manglar, único y sabroso.

Y como somos arroceros por influencia y tradición, qué mejor que un rico arroz con cangrejo, a mi estilo.

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Arroz con cangrejo

Ingredientes:

  • 2 tazas de arroz
  • 4 dientes de ajo
  • 1 pimiento rojo asado
  • 1 pimiento verde asado
  • 1 tomate pelado
  • 1 cebolla colorada
  • ½ taza de aceite de oliva
  • 1 cucharada de pimentón ahumado
  • 1 litro de caldo de camarón
  • 1 cerveza
  • 4 cangrejos enteros
  • 500 gramos de carne de cangrejo sacada
  • 500 gramos de patas de cangrejo
  • Culantro fresco picado
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración:

  1. Hervir los cangrejos en el caldo de camarón durante 7-10 minutos a fuego lento para que suelten su sabor.
  2. Picar y machacar el ajo, pimiento rojo, verde, cebolla y tomate hasta tener una pasta homogénea.
  3. En una paila o paellera, rehogar en el aceite hasta que tome algo de color, agregar el pimentón, el arroz crudo, sal y remover.
  4. Añadir la cerveza y dar un hervor, luego agregar el caldo de camarón y dejar cocer por 18 minutos a fuego lento sin mover.
  5. Mezclar las patas de cangrejo, la carne, con el culantro fresco, sazonar con algo de sal y pimienta negra y un chorrito de aceite de oliva.
  6. Agregar sobre el arroz al final y dejar de 2 a 4 minutos tapado.
  7. Pueden agregar camarones crudos al final junto con el cangrejo o cualquier otra variedad de marisco de corta cocción. (O)