Corea del Sur presentó este martes el primer caza KF-21 Boramae de producción en serie, un hito que marca la entrada del programa en fase industrial y refuerza la apuesta de Seúl por consolidarse como potencia aeroespacial con tecnología propia.

La ceremonia, celebrada en las instalaciones del fabricante Korea Aerospace Industries (KAI) en Sacheon, contó con la presencia del presidente Lee Jae-myung, quien calificó el inicio de la producción como “histórico” para la autonomía estratégica del país. “Corea del Sur ha conseguido por fin armas para proteger la paz con tecnología propia”, afirmó el mandatario.

La presentación simboliza el paso del desarrollo a la fabricación en serie tras años de pruebas con seis prototipos. Según datos oficiales, el programa acumuló 955 ensayos en tierra y 1.601 vuelos de prueba, validando el diseño antes de su industrialización.

El primer aparato será sometido ahora a verificaciones adicionales antes de su entrega a la Fuerza Aérea de la República de Corea (ROKAF), prevista para septiembre de 2026.

El KF-21, cuyo desarrollo comenzó en 2015, superó obstáculos como la cancelación de transferencias tecnológicas en sistemas críticos —entre ellos el radar AESA—, lo que obligó a impulsar soluciones nacionales. Este proceso consolidó la cooperación entre el Estado, la industria y las fuerzas armadas, fortaleciendo la base tecnológica local.

Lee subrayó que el Boramae es resultado de más de dos décadas de planificación, desde la visión planteada en 2001, y destacó su impacto industrial, con la participación de decenas de miles de ingenieros y empresas. El programa se suma a otros sistemas surcoreanos con proyección internacional, como el obús K9 y el sistema de defensa aérea Cheongung.

Diseñado como un caza de generación 4.5+, el KF-21 -concebido para reemplazar la envejecida flota de F-4 y F-5 de la ROKAF- incorpora arquitectura abierta y una hoja de ruta hacia capacidades de quinta generación.

La versión inicial (Block I) se centrará en misiones aire-aire, mientras que futuras variantes añadirán capacidades aire-superficie, bodegas internas de armamento y operaciones tripuladas-no tripuladas (MUM-T).

Corea del Sur prevé adquirir al menos 120 unidades, con un ritmo de producción de hasta 24 aeronaves anuales en su fase madura.

La entrada en producción refuerza además la estrategia exportadora de Seúl. Indonesia, socio del programa, se perfila como primer cliente extranjero potencial, con negociaciones para adquirir unas 16 aeronaves, en lo que sería la primera venta internacional del KF-21. (I)