Un camino difícil en el que nunca se dio por vencida. Marie Fredriksson, la vocalista de Roxette quien falleció este 9 de diciembre a los 61 años, luchó contra su enfermedad por 17 años. “Fue el 11 de septiembre de 2002 cuando comenzó el infierno”, detalló ella en un relato sobre su vida.

Durante ese tiempo la artista, que alcanzó la fama mundial en los años ochenta, tuvo que enfrentar todo tipo de inconvenientes, algunos más visibles que otros.

Cuando los médicos detectaron que tenía tumor cerebral le dieron únicamente un año de vida, sin embargo, sus familiares decidieron ocultarselo.

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A partir de ahí empezó duros tratamientos médicos con los que se intentaba combatir la enfermedad. Fue sometida a intensas redioterapias y muchos medicamentos que no detuvieron el aumento del tamaño del tumor.

Los efectos de los tratamientos fueron realmente terribles y no solo físicos. Su rostro se desfiguró, perdió el cabello, comenzó a tener dificultad para ver con su ojo derecho, problemas de audición y motores. Además temía caerse porque un pie se le torcía.

Tuvo dificultades para escribir y olvidó palabras e incluso la letra de sus canciones. Pero nada la detenía.

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“Las dificultades de la vida no terminan nunca. No es posible vivir sin dolor. Pero, aún así, también surgen momentos de felicidad como diamantes entre la grava. Ahora he aprendido a alegrarme por las pequeñas cosas. Un rayo de sol, ver cómo brotan las hojas en los árboles, un bocadillo de paté. Por fin creo que me he reconciliado con la idea de que padezco una lesión, consecuencia de la radiación, y que tengo que vivir con ella. He pasado años de mi vida bajo el estigma del dolor, pero nunca me he dado por vencida y no me voy a rendir. Voy a seguir peleando hasta que no pueda más”, afirmó.

Estas líneas constan en su biografía ‘Listen to my heart’, escrita por la periodista sueca Helena Von Zweigbergk, quien lo hizo porque Mari ya no podía hacerlo por sí misma.

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Luego, cuando empezó a perder el habla, los médicos decidieron operarla. Ella tuvo que empezar nuevamente y en el 2007 volvió a los escenarios en su país como solista. En el 2011 se reunió con su compañero Per Gessle para volver con Roxette.

En el 2016, para celebrar los 30 años de la banda, ambos iniciaron una gira mundial que finalizó tempranamente. El último concierto de la banda se dio 8 de febrero del 2016, en Ciudad del Cabo. Los médicos le sugirieron que cancele los shows y se dedicara a cuidar su salud.

En varias de sus últimas presentaciones se la podía a ver a Marie cantando sentada en una silla y apoyada en un bastón.

Muchas veces llegó a preguntarse “por qué a mí”, pero luego cambió de opinión. “Todo el mundo puede sufrir un tumor cerebral, ¿por qué no me iba a pasar a mí?. La vida se convirtió en algo completamente diferente de lo que yo estaba acostumbrada. Soy una persona atrevida y divertida que está atrapada en un cuerpo enfermo. Hay una tristeza que me acompaña todo el tiempo, que está ahí constantemente. Pero, al mismo tiempo, tengo mucha suerte. Una familia fantástica, un trabajo fantástico y una casa fantástica. Cuando pienso en ello me digo a mí misma que no puedo sentarme a lloriquear”, señaló también en su biografía.

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Para ella, su esposo Micke y su hijo Oscar fueron fundamentales en la lucha contra el cáncer. También recibió muchísimo apoyo por parte de sus fans que jamás dejaron de enviarle mensajes de apoyo a su casa en Estocolmo. (E)