La catarsis en esta producción es inevitable. Las dudas existenciales, las situaciones, emociones y dificultades por las que transita el personaje que interpreta el actor ecuatoriano Roberto Manrique son experiencias que si no todos hemos vivido de primera mano, hemos conocido o sido testigo de algunas de ellas.

Puras cosas maravillosas, producción teatral en la que Manrique hace su debut en el formato monólogo (la obra ya se presentó en Colombia con el artista guayaquileño también como protagonista) pone en escena, de manera sencilla y directa, el valor de la vida o de vivir a través de un listado que nos recuerda, en resumen, que para ser feliz no se necesita de grandes fortunas.

Bajo la dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui y con la producción de Rosymar González, Manrique interactúa con el espectador, lo involucra en la historia, lo une a la trama y con ello, nos lleva a recrear –en nuestra mente– los momentos similares en los que vivimos, sentimos o no valoramos el presente.

“Manrique lleva la obra tan bien, que estás atento en todo momento y eso que no es corta, es larga y él solo. Captar tu atención por mucho tiempo con una historia hermosa, que puede ser la de cualquiera, además de su mensaje, me encantó”, afirma la actriz Prisca Bustamante, luego del estreno.

Marlon Pantaleón, director ejecutivo del Estudio Paulsen, sostiene en cambio que en la puesta en escena “la depresión, el suicidio, la vida y sus buenas cosas son tratadas de una manera positiva (...), es un mensaje al público de superación y de animarse a pelear por sus sueños. A disfrutar de los detalles sencillos”.

Para Itzel Cuevas, actriz y profesora de la Universidad Casa Grande, esta producción le pareció un trabajo honesto y conmovedor. “Sencillo y minimalista en su factura, divertido, interesante. Roberto está espléndido. Me gustó muchísimo”, asevera.

Entre el público de Puras cosas maravillosas, que mañana retoma funciones en el Teatro Sánchez Aguilar (av. Río Esmeraldas, frente al c. c. Las Terrazas), a las 20:30, también ha estado la actriz Scarlett Córdova. Ella asegura que fue un monólogo que la hizo reír y llorar.

“Me hizo transportar varias emociones, una puesta en escena interesante y entretenida con una actuación y energía del actor brillante”, agrega.

Ricardo Velasteguí, actor, productor y uno de los propietarios de Pop Up Teatro Café, asegura además que este trabajo cuenta con “un texto maravilloso, escrito ágilmente, que rompe los códigos de un monólogo convencional. Me atrapó la música y la puesta en escena, fresca y necesaria para la obra”. Agrega que “Roberto tiene un ángel tan grande que ocupa toda la sala y no puedes dejar de verlo. Te conecta, te conmueve, te alegra”, sostiene Velasteguí quien pone en su lista de ‘cosas maravillosas’ tener vida. ¿Se atreve a empezar su propio listado? (E)