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Entre los archivos que resposan en el estudio jurídico de María José Quevedo González, unas tarjetas que versan tiernas dedicatorias quedan al descubierto. Son las palabras de amor que su padre el Dr. René Colón Quevedo Silva conjugaba para su esposa Rosario.

Un acto que, además del sentimiento, saca a relucir un alma de poeta. Algo que queda confirmado por María José Quevedo al revelar que su progenitor le recitaba algunas poesías de Medardo Ángel Silva, su bisabuelo.

De quien tomaba prestado, tal vez de un libro, la obra predilecta de María José Quevedo: 'Canción de los quince años'. “Son los quince abriles como quince rosas divinas, robadas a un albo bouquet, tener un anhelo de imposibles cosas y ruborizarse sin saber por qué…”.

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Ella junto a sus tres hermanos, son unos de los bisnietos del escritor guayaquileño quien hoy cumple cien años de fallecimiento. Confiesa que es un orgullo ser descendiente del más grande exponente del modernismo en Ecuador. “Siempre me pregunté cómo un adolescente, podía escribir de manera tan envejecida, es realmente fascinante e inspirador”.

Todo lo que conoce sobre su ascendencia le fue proporcionado por el señor Quevedo Silva. “Mi padre al igual que mi bisabuelo era una persona muy ilustrada, él mantenía a buen recaudo, cada historia, artículo, o simple mención que pudiese encontrar acerca de Medardo Ángel Silva o acerca de su madre (mi abuela) María Mercedes Silva Carrión”, explica.

Algo que lo constata su hermano René Quevedo González, quien cuenta que su bisabuelo Medardo A. Silva fue un tema de conversación que escuchó desde su niñez pero que profundizó en su adolescencia, producto de su propia investigación.

Él confiesa que han sido varios los impactos con los errores históricos. Uno de ellos se remonta a sus primeros años de estudios, cuando en una clase un profesor que trataba sobre la Generación Decapitada lo tildó de mentiroso tras indicar que su padre era nieto directo del escritor Medardo A. Silva.

Considera que los libros de historia solo se quedan con los hechos y no analizan algunos puntos de vistas de un mismo suceso. “La historia no menciona la enseñanza que deja Medardo con su vida. Menciona la tragedia” agrega.

Una tragedia que por años se ha cuestionado el abogado de 42 años. “Medardo era un poeta reconocido, escritor, cronista, periodista, ya era un hombre que en el mundo cultural de Guayaquil tenía su reconocimiento, no tenía razón para tomar una decisión como la que se le imputa”, explica.

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Mientras que Raúl Quevedo, otro de los bisnietos de Silva, señala que a pesar de que su bisabuelo escribía sobre la muerte, tenía un amor hacia la vida. “Porque alguien que tiene un apego hacia la muerte no hace los esfuerzos que él hizo para llegar hasta donde llegó”, indica.

Ambos creen que la historia debe remitirse a la prueba fundamental. “La autopsia revela muchas cosas en particular. Es una circunstancia muy complicada el haber cometido suicidio en la forma que él lo hace”, manifiesta René Quevedo.

Él señala que la familia honra la memoria de su bisabuelo recordandolo como un ejemplo de sobrepujanza, pues esta fue la enseñanza que le dejaron su abuela y padre. “Un incomprendido en su época, un adelantado en sus tiempos, un hombre de una sensibilidad extraordinaria y de un genio inigualable”, apunta.

Es así como también lo recuerda su hermano Raúl Quevedo quien lo ve como una persona que arremetía contra las adversidades con el ímpetu que le daba su juventud. En la actualidad el hermano intermedio de los Quevedo González tiene dos hijos, con quienes espera compartir la historia de toda su familia. “Yo quiero que mis hijos se sientan orgullosos de su legado”.

María José Quevedo González mostrando una foto de su abuela María Mercedes Silva

Una familia que para ellos siempre ha estado rodeada de letras y arte. En la sala de Raúl Quevedo reposa un elegante piano de cola, es en este donde su padre R. Colón Quevedo tocaba algunas piezas para la hija de Medardo A. Silva. Clásicos y pasillos como el 'El alma en los labios' alegraron los últimos días de vida de M. Mercedes Silva. “El éxtasis de mi abuela era ver al hijo tocar, al nieto bailar, sentirse rodeada de arte...” añade René Quevedo, quien cuenta que su padre llevaba a sus dos hijos varones a la casa de su abuela. A quien recuerda como una mujer millonaria en amor y conocimiento.

Datos genealógicos:

Medardo A. Silva procreó una hija con Ángela Carrión, una joven con la que compartió el mismo techo. Fue el 24 de septiembre de 1918 que nace María Mercedes Cleofé Silva Carrión, cuando el escritor tenía 20 años de edad.

Silva Carrión tuvo dos uniones matrimoniales una con Quevedo Colón Salcedo.Y otra con Eduardo Menéndez Montiel con quien procrea a Nancy Menéndez Silva (nieta de Medardo A. Silva).

Del matrimonio con Colón Quevedo Salcedo nace René Colón Quevedo Silva (nieto de Medardo A. Silva), quien se casa con Rosario González y procrean a René Javier Quevedo González, Raúl Andrés Quevedo González y María José Quevedo González. Los bisnietos de Medardo Ángel Silva quienes han proporcionado esta entrevista a Diario EL UNIVERSO. (I)